Una psicóloga explicó a Elonce cómo la falta de sol afecta el ánimo y brindó recomendaciones para atravesar períodos prolongados de lluvia.
Consecuencias de la falta de luz solar

Los días grises y el estado de ánimo mantienen una estrecha relación, especialmente cuando la lluvia y la falta de luz solar se prolongan. Tras varias jornadas con cielo cubierto en Paraná, la psicóloga Lucía Manucci explicó a Elonce qué cambios pueden aparecer y qué herramientas cotidianas ayudan a sobrellevarlos.

 

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que los seres humanos somos seres de patrones. Entonces, cuando algo irrumpe ese patrón, cuando algo lo destruye o realmente lo afecta, lo primero que vamos a sentir son cambios en nuestro estado de ánimo, nuestras habilidades cognitivas”, explicó la profesional.

 

En particular, Manucci señaló que la ausencia prolongada de luz solar puede manifestarse de distintas maneras. “Por ejemplo, irritabilidad, falta de sueño, exceso de sueño incluso en otras personas. También se puede ver dificultades para concentrarse. Esto es muchas veces muy común en adultos mayores incluso”, detalló.

Por qué la falta de sol puede modificar el ánimo

La especialista explicó que otro de los efectos habituales es una sensación de desasosiego, vinculada a la necesidad humana de mantener determinados ciclos de luz y oscuridad. En ese sentido, recordó que las personas son seres diurnos y están adaptadas a recibir luz solar durante buena parte de la jornada.

 

La situación puede sentirse especialmente cuando se acumulan varios días de lluvia en regiones donde este fenómeno no suele extenderse durante períodos demasiado prolongados. De hecho, especialistas consultados en otros estudios y entrevistas coinciden en que la reducción de la luz natural puede repercutir sobre el sueño, la energía y el bienestar emocional.

 

“Nosotros no estamos acostumbrados como en el sur de nuestro país, lo que para ellos son meses completos, para nosotros puedan ser dos o tres semanas de lluvia, y no estamos acostumbrados a esto”, manifestó Manucci al comparar la situación con regiones donde existen períodos mucho más extensos con poca luz natural.

Luz y ventilación dentro del hogar

Ante varios días consecutivos de cielo cubierto, una de las principales recomendaciones de la psicóloga fue intentar compensar la falta de luminosidad exterior dentro de los espacios cotidianos.

 

“Hay que seguir los métodos utilizados por gente de otras latitudes, es decir, mantener la mayor cantidad de áreas iluminadas posibles, tener una muy buena iluminación en casa y en la medida de lo posible apenas amaine un poco la lluvia, así esté medio gris el día, tratar de ventilar”, recomendó.

 

La profesional explicó que las condiciones del ambiente también pueden repercutir sobre las emociones. “Cualquier cosa que nuestra mente interprete como un lugar hostil, así sea nuestra propia casa, por frío, por exceso de humedad, por falta de luz solar, sí o sí nos va a poner en un estado de alerta o semialerta”, afirmó.

El invierno más nublado de la última década: hubo un 10% menos de días con sol

Mantener activa la mente durante los días de lluvia

Además de iluminar y ventilar los ambientes, Manucci destacó la necesidad de encontrar actividades que mantengan activa la mente, principalmente cuando las condiciones meteorológicas obligan a pasar muchas horas dentro de casa.

 

“Si tienen algún juego en casa, háganlo. Incentiven su mente, hagan actividades que apelen a lo cognitivo, busquen cosas contrastantes”, recomendó. También sugirió buscar contenidos y actividades asociados a espacios abiertos y luminosos. Y evitar, por ejemplo, mirar películas donde haya escenarios con lluvias, smog.

 

La especialista puso especial atención sobre los adultos mayores y los niños pequeños, dos grupos en los que los cambios pueden resultar más notorios. En los más chicos, sostuvo, puede observarse especialmente un incremento de la irritabilidad.

 

Cuándo el malestar requiere una consulta profesional

Manucci remarcó que también resulta importante diferenciar una modificación circunstancial del ánimo vinculada con el clima de síntomas que estaban presentes previamente y que pueden intensificarse durante jornadas de encierro y escasa luz.

 

“Hay que estar muy atento a las señales que nos puedan decir: ‘A ver, esto es meramente una cuestión climatológica. Me siento mal por el clima o yo ya me venía sintiendo mal y el clima me despierta otras cosas’”, planteó.

 

En este punto, mencionó situaciones como el síndrome de burnout, la depresión o las crisis de ansiedad. “Hay mucha gente que viene gestando síndrome de burnout, depresión, crisis de ansiedad y esto solamente se lo multiplica. Para tales casos, siempre sí o sí consultar un profesional”, enfatizó.

Evitar el letargo y sostener la actividad

Otro de los consejos estuvo relacionado con el ejercicio y la necesidad de continuar realizando actividades pese al desgano que pueden producir los días lluviosos.

 

“En la medida de lo posible, tratar de hacer actividad física siempre es bienvenido”, sostuvo Manucci y agregó que resulta fundamental “no caer en el letargo a lo que este clima nos puede llevar”.

 

La recomendación no necesariamente implica salir de casa. Leer, mirar una serie, mantener conversaciones con amigos o familiares y realizar videollamadas también pueden convertirse en herramientas. “¿Tenés un libro para leer? Léelo. ¿Tenés una serie para ver? Llená la casa de luz. Mirá la serie. ¿Tenés alguna amistad con la cual puedas chatear, hablar, hacer videollamada, lo que sea? Evitá el letargo. Eso es extremadamente importante”, enumeró.

Aprovechar cada momento de luz natural

Cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, Manucci aconsejó aprovechar incluso pequeños intervalos sin precipitaciones para exponerse a la claridad exterior.

 

“Una de las cosas que se recomienda mucho en estos casos, en otras latitudes, es tratar de aprovechar aunque sea media hora del día con luz solar para salir a caminar un poco”, explicó.

 

Incluso períodos más cortos pueden resultar útiles. “Aunque sea 10, 15 minutos, aunque sea salir al patio un segundo, colabora un montón”, aseguró la psicóloga.

 

Finalmente, Manucci destacó la importancia de cuidar tanto el espacio físico como el bienestar personal. “El primer lugar que uno habita es uno mismo y más vale que la primera casa que somos, esté cómoda, sea una casa que amemos, que podamos cuidar”, reflexionó.

 

“Cuando el clima no acompaña, hay que tratar de paliar con las herramientas que tenemos”, concluyó la psicóloga en diálogo con Elonce.