En total fueron arrestadas seis personas. Hoy les imputarán ser parte de la organización que financiaba y lavaba dinero proveniente de ilícitos. La TOE realizó 20 allanamientos para desbaratar la banda del narco.

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Mientras Esteban Lindor Alvarado se aprestaba a ser llevado por primera vez ante un tribunal federal, cuatro ex jefes de la policía provincial y su abogado particular eran detenidos como sospechosos de integrar una asociación ilícita cuyo jefe, a ojos de la Justicia, es el propio hombre sindicado como narcotraficante.

Entre los uniformados apresados resaltan los nombres del comisario Gustavo Spoletti, ex jefe de la Dirección de Drogas Peligrosas de Rosario y actual jefe de Informaciones de la Unidad Regional XVII (San Lorenzo), y el ex subcomisario Luis Quevertoque, parte de la División Judiciales que realizó la investigación que derivó en el juicio a la banda de Los Monos, organización enfrentada en las calles a los intereses del propio Alvarado.

Otro nombre que hizo saltar el sismógrafo de la Justicia local fue el del abogado penalista Claudio Andrés Tavella, defensor histórico de Alvarado, quien ayer a la mañana iba a acompañarlo a la indagatoria por una causa en la que se investiga el traslado de 493 kilos de marihuana interceptados en Río Negro el 24 de noviembre de 2017. Esa audiencia, obviamente, se postergó porque todos los traslados de presos de alto perfil a los Tribunales Federales son realizados por la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), que estuvo a cargo de los allanamientos.

Los restantes policías detenidos son Cristian Di Franco, a cargo de la seccional 3ª de Carcarañá, y Javier Makhat, ex jefe de Inteligencia de Drogas de la Policía de Investigaciones (PDI), quien ya estuvo preso por sus vínculos con Alvarado.

Además fue detenido Jorge Antonio Benegas, quien ya fue imputado por los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra como testaferro de Alvarado en el marco de un entramado de empresas comerciales y unipersonales que le permitían financiar ilícitos a la banda y lavar el dinero conseguido por medios ilícitos. Asimismo, los fiscales ordenaron demorar a Luciano P., luego liberado tras desistir los acusadores de su imputación. Con estas detenciones, al menos 21 personas habrán sido acusadas por sus vínculos con «Esteban», como se lo llama en la calle. Ocho de ellos son policías.

«Todos los detenidos (ayer) prestaron algún tipo de colaboración o aporte a la asociación ilícita», explicó ayer el fiscal Matías Edery, de la Agencia de Criminalidad Organizada. «El aporte del personal policial tuvo que ver con proveer impunidad a un montón de actuaciones que llevaba a cabo esta organización a lo largo del tiempo», acotó su par, Luis Schiappa Pietra. Y agregó que «la mayoría de los detenidos serán imputados dentro de la asociación ilícita», una causa «que no está cerrada, aunque estas serían las últimas detenciones por el momento».

Los seis detenidos serán imputados hoy ante la jueza de Garantías María Melania Carrara.

Un crimen como detonante

El asesinato del prestamista Lucio Maldonado, hallado el 13 de noviembre del año pasado en avenida de Circunvalación y bulevar Oroño, significó una Caja de Pandora para los investigadores que le seguían los pasos a Esteban Lindor Alvarado, mencionado reiteradamente en el marco de la narcocriminalidad pero sin un correlato en los expedientes.

A partir de ese homicidio Alvarado fue detenido el sábado 2 de febrero en un camping de Embalse Río Tercero e imputado como jefe de una asociación ilícita diagramada para cometer delitos violentos. En ese marco, al imputar en junio pasado a once civiles y cuatro policías, los fiscales presentaron un organigrama dividido en tres estamentos.

El primero integrado por quienes proveían armas, contactaban mano de obra para delinquir, realizaban inteligencia y seguimiento sobre los objetivos, intimidaban o brindaban información sobre los blancos. El segundo incluía a profesionales y personal policial que se encargaba de desviar las investigaciones. Y en el tercer peldaño estaban quienes financiaban la organización mediante un entramado de empresas comerciales y unipersonales legales que les permitían ocultarse tras el amparo de varias sociedades. Según pudo establecerse, los detenidos ayer estarían incluidos en el primer y el tercer estamento.

Quiénes son

Los veinte allanamientos realizados ayer fueron ordenados por los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra y ejecutados por 150 hombres de la TOE al mando de su jefe, Maximiliano Bertolotti.»Esta es una investigación larga, que comenzó con la detención de Esteban Alvarado en febrero y con el secuestro de su celular», dijo el jefe policial en alusión al Iphone que Alvarado arrojó a un lago al verse cercado y que, tras ser recuperado y desbloqueado en Estados Unidos, se transformó en su peor enemigo.

Las miradas se concentraron entonces en un círculo de allegados que terminaron presos ayer. Así, en una casa de barrio Fisherton fue detenido el comisario Gustavo «El flaco» Spoletti, quien se desempeñaba como jefe de Informaciones de la Unidad Regional XVII, que fue jefe del área de Inteligencia de la ex Drogas Peligrosas de Rosario y que está bajo carpeta médica por una dolencia física. Según trascendió, El flaco» quedó en el foco de los investigadores por una supuesta relación con Jorge Benegas, también detenido, a partir de la compraventa de una casa en 2012.

En tanto, en una finca del barrio Villa Urquiza fue detenido Luis Quevertoque, una de las caras visibles de la ex Brigada Operativa de la División Judiciales de la Unidad Regional II cuya investigación le proporcionó elementos al entonces juez de Instrucción Juan Carlos Vienna para llevar a juicio a 25 personas acusadas de integrar la banda de Los Monos, principales enemigos y competidores de Alvarado. Quevertoque fue uno de los testigos estelares en el juicio contra la banda. En ese debate el comisario Gustavo “Gula” Pereyra, acusado de colaborar con Los Monos y luego absuelto, declaró que la Brigada de la que era parte Quevertoque pretendía consolidar negocios con Alvarado y por eso persiguió a la familia Cantero. Dijo que al respecto le envió una serie de mails a sus superiores de la disuelta Secretaría de Delitos Complejos, Ana Viglione y Andrés Ferrato, entre 2012 y 2013, y que no obtuvo respuesta.

El arrepentido

“Yo era el encargado de recolectar datos y entre esos datos estaban las macanas que ellos se mandaban. Pedían una orden de allanamiento para secuestrar una moto sustraída, pum, nos encontrábamos con un búnker. Pedían un allanamiento para buscar un prófugo, pum, nos encontrábamos con un búnker. ¿Trabajaron 16 años en Drogas y ninguno sabe qué tiene que haber una investigación previa? Estaban haciendo recaudación y los querían poner a Alvarado y a (el asesinado) Luis Medina para que manejaran toda la zona. Porque (el subcomisario, Luis) Quevertoque en ese momento era socio de Estaban Alvarado, eran vecinos. ¿(Cristian) Romero y (Ariel) Lotito, que estuvieron 16 años en Drogas y fueron parte de la División Judiciales, no sabían que iban a allanar un búnker o una cocina? ¡Por favor!”, dijo Pereyra.

Otro de los apresados ayer fue el comisario Javier Makhat, ex jefe de Inteligencia de Drogas de la Policía de Investigaciones. Este hombre ya había sido apresado el 28 de noviembre de 2018 en un departamento del complejo Condominios del Alto, en la zona de Puerto Norte, donde se hallaron boletas de servicios y expensas a nombre de Alvarado. Después de un mes recuperó la libertad y ayer cayó nuevamente.

En uno de los mails que “Gula” Pereyra envió en abril de 2013 a sus superiores daba cuenta de la relación de Alvarado con Makhat. Ese mail indicaba que el policía estaba construyendo una casa en el barrio privado Puerto Roldán, en un terreno donado por Alvarado, quien también había entregado lotes allí a otros dos efectivos que revistaron en el área antinarcóticos. El mensaje también indica que las tres viviendas estaban a cargo del mismo constructor y que el encargado de realizar los pagos era Makhat.

En tanto, al enterarse por los medios que su casa había sido allanada, el comisario Cristian “Chamuyo” Di Franco fue a la sede de la TOE la mañana de ayer y se entregó. Di Franco estaba a cargo de la comisaría 3ª de Carcarañá y es otro de los policías mencionados en el mail de “Gula” Pereyra como receptor de los terrenos de Alvarado. El tercer inquilino permanecía ayer en libertad sin ser mencionado en la causa.

Finalmente, de la casa de sus padres, en Freyre al 1200, fue llevado por la TOE el abogado Claudio Tavella, en short de baño y con la cabeza tapada por una remera. El profesional es el histórico defensor de Alvarado, la persona que lo guiaba judicialmente dentro y fuera de los Tibunales. Ante la prensa era quien remediaba los errores cuando se hablaba de que su cliente estaba sindicado como narco.

“Esteban Alvarado no tiene ninguna causa en el fuero federal”, decía. Y no mentía. Ayer iba a ser su primera vez. “Tavella es como Tom Haguen (personaje de la saga de «El Padrino» que encarna el consejero de la familia Corleone), pero más limitado”, describió ayer un allegado a la causa dando a entender que ante los ojos de los fiscales el abogado no sólo es un letrado sino parte de la banda.