Unas 30 instituciones de zona noroeste forman una red para enfrentar la violencia

Son centros comunitarios, de salud, escuelas, merenderos y vecinales que se unieron para bregar por los derechos de infancias y adolescencias

El noroeste de la ciudad es uno de los cinco lugares que concentra la mayoría de los hechos delictivos altamente violentos que se registran en Rosario, de acuerdo al mapa que exhibió el intendente Pablo Javkin durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo. También es el lugar donde a fines del año pasado empezó a formarse la Red por el Derecho de las Infancias y Adolescencias, un conjunto de 33 organizaciones _instituciones oficiales, centros de salud, escuelas, ONGs, iglesias, vecinales, sindicatos y paseos comerciales_ reunidas ante la urgencia de los problemas que atraviesan esos barrios y frente a la necesidad de políticas públicas integrales, que superen la intervención de las fuerzas de seguridad. Con un crudo diagnóstico de la situación y un listado de propuestas de acción, quieren reunirse con autoridades del municipio y la provincia.

El distrito noroeste es el segundo más poblado de la ciudad, después del área central. En ese rectángulo imperfecto que se dibuja en el mapa de Rosario entre las avenidas Pellegrini y Sorrento, el límite urbano y las vías del ferrocarril, viven unas 180 mil personas. En esa misma geografía se produjeron, por lo menos, un cuarto de los 91 homicidios sucedidos durante este año.

La semana pasada, la red se presentó con una carta abierta donde señala «el contexto de emergencia» que atraviesan las infancias y adolescencias del distrito noroeste y expone un crudo diagnóstico de la situación: los niños, niñas y adolescencias «están expuestos a violencias en las calles, niñes que a temprana edad están involucrados en circuitos delictivos, inicio de consumo problemático a edades cada vez menores, infancias heridas de armas de fuego y/o involucrados en balaceras, ausencia de niñes en espacios públicos, problemas relacionados con la escolaridad», señalan y afirman que «todo esto se desarrolla en el marco de una grave y profunda crisis del sistema de protección».

La nota la firman referentes de centros de salud, escuelas, vecinales, centros comunitarios, redes de mujeres, organizaciones religiosas, merenderos, vecinales, distintas áreas del centro municipal de distrito noroeste, gremios y centros culturales y espacios culturales de Empalme Graneros, Ludueña y Fisherton Industrial, entre otros.

«Somos una red de instituciones que compartimos la preocupación por las problemáticas que afectan a las infancias y adolescencias. Hemos madurado, dejamos a un lado nuestras diferencias políticas y mezquindades para poder darnos una mano entre todas por la gravedad de la situación que atravesamos», señala Fernanda Romero, referente de la vecinal de Empalme Graneros, el barrio donde el mes pasado asesinaron a Máximo Jerez, un niño de once años que quedó en medio de una balacera.

Desde entonces, Gendarmería saturó al barrio. Para la mujer, resulta urgente que el Estado además fortalezca a las instituciones que trabajan en el territorio porque «la situación ya nos desbordó, las familias tienen miedo hasta de mandar a sus hijos a la escuela», describe sin eufemismos.

Sin grandes nombres

«Trabajamos codo a codo, sin grandes nombres y en función de las infancias vulneradas», dice Claudia Rodríguez cuando describe a la red formada en el noroeste. Rodríguez es directora de la Escuela Nº 456 Carlos Pellegrini, la más antigua de Empalme (en noviembre cumplirá su centenario) y una de las más grandes de la provincia, con una matrícula de 1.015 alumnos.

La docente afirma que «lo que pasa en cualquiera de las instituciones del barrio, nos afecta a todas» y describe las migraciones obligadas de las familias por las situaciones de inseguridad como uno de esos problemas con los que conviven con frecuencia escuelas, centros de salud y merenderos.

Con 27 años trabajando en la misma escuela, Rodríguez dice que conoció otro barrio. «Hemos atendido situaciones de infancias vulneradas desde siempre. Pero hace unos años el problema era la situación económica o laboral de las familias. Ahora el tema es la violencia y el narcotráfico», describe, como si entre ambas cosas se pudiera pensar una continuidad.

Las problemáticas ligadas a la seguridad, afirma, permean la vida cotidiana del barrio. Sin ir más lejos, en las últimas semanas varias escuelas de la zona fueron escenarios de amenazas y balaceras, ataques que no están dirigidos a la comunidad educativa, pero que buscan generar conmoción. Y lo logran.

Olvidados

David Mendieta es presidente de la organización evangélica Ojos que Ven y de la regional Rosario de la Pastoral Social Evangélica. Desde hace cinco años sostienen cinco merenderos en distintos barrios «olvidados» del distrito noroeste. Uno de los espacios comunitarios de la organización está en Juan B. Justo y la cortada Cafayate, una arteria de tres cuadras sin asfalto y sin ningún tipo de servicio.

«Cuando urbanizaron el barrio, pavimentaron y regularizaron la luz y el agua por las calles Fraga y Cullen. La cortada quedó en el medio, de tierra, y los servicios llegaron porque los vecinos los traen de alguna de esas cuadras», describe Mendieta, para quien la falta de urbanización es parte de la «complejidad social» de estos territorios donde «lo que está en juego es la vida de los pibes».

En Ojos que Ven se trabaja en dos aspectos, garantizando la alimentación y el acceso a la salud de las infancias y adolescencias y en distintas unidades productivas con apoyo de planes del gobierno nacional. Eso, dice, es lo que se necesita en esos barrios. «No queremos la paz de los cementerios, de las calles llenas de gendarmes, lo que necesitamos es la paz que da un techo y un trabajo digno», concluye.

Las propuestas

La última reunión de la red fue a fines de mayo en una de las salas del Centro Municipal de Distrito Noroeste. Allí elaboraron una serie de propuestas de acción «a cortísimo y largo plazo» para que se fortalezca la presencia del Estado en el territorio.

Entre otras acciones, se habló de la construcción de corredores seguros aprovechando la presencia de Gendarmería en el barrio y la mejora de espacios culturales, lúdicos y recreativos, de forma de garantizar sus condiciones de seguridad y accesibilidad, por ejemplo potenciando la iluminación de canchas y plazas.

Multiplicar los puntos cuidar en los barrios Stella Maris y la Bombacha, para favorecer el acceso a la salud, y el armado de estrategias para garantizar accesibilidad a las escuelas y centros de salud. La ocupación del espacio público, urbanización para ganar territorio perdido y fortalecer los lazos sociales en el barrio.

Una agenda que en las próximas semanas esperan presentar a autoridades del municipio y la provincia.

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