El peronismo tomó aire en el Senado ante un oficialismo cada día más complicado
La Libertad Avanza deberá recomponer su relación con los aliados que quedó dañada luego de la sesión del proyecto de propiedad privada

El punto de inflexión fue el tratamiento de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, donde el oficialismo tuvo que retirar primero el capítulo referido a la extranjerización de tierras y, durante la propia sesión, resignar la reforma de la Ley de Manejo del Fuego ante la falta de votos.
La situación expuso las dificultades de La Libertad Avanza para sostener la mayoría que había construido en la Cámara alta y volvió a poner en primer plano el poder de los gobernadores y de los bloques provinciales a la hora de definir el destino de los proyectos del Gobierno.
En el oficialismo admiten que parte del problema está en el diseño de las iniciativas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que suelen incluir modificaciones sobre varias leyes en un mismo proyecto y terminan ampliando el número de sectores afectados y, en consecuencia, las resistencias que deben sortearse en el Congreso.
En el caso de Propiedad Privada, una lectura que comenzó a instalarse entre los aliados es que el Gobierno podría haber conseguido una victoria política si hubiera concentrado el proyecto exclusivamente en la agilización de los desalojos y en la protección de la propiedad.
Sin embargo, la insistencia, hasta último momento, con modificaciones a la Ley de Tierras Rurales y la reforma del Manejo del Fuego terminó convirtiendo una iniciativa que tenía un respaldo inicial importante en una negociación de alto riesgo para el oficialismo.
El peronismo vuelve a sumar aliados
En ese escenario, el bloque justicialista consiguió sumar a su estrategia a senadores vinculados con gobernadores que, durante buena parte de la gestión de Javier Milei, habían funcionado como aliados parlamentarios de la Casa Rosada.
Entre ellos aparecen los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; Tucumán, Osvaldo Jaldo; Catamarca, Raúl Jalil; Neuquén, Rolando Figueroa; y Misiones, Hugo Passalacqua.
Las negociaciones permitieron frenar algunos de los puntos más resistidos del proyecto y demostraron que los acuerdos que La Libertad Avanza había conseguido construir en el Senado no son permanentes y dependen de la capacidad del oficialismo para administrar las demandas de cada provincia.
Según fuentes parlamentarias, en esas conversaciones tuvo un papel relevante el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, quien mantuvo contactos con Sáenz, Jaldo, Passalacqua y Figueroa, varios de ellos considerados, hasta ahora, aliados circunstanciales de la Casa Rosada.
Bullrich, ante el desafío de recomponer la mayoría
El nuevo escenario obliga a la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, a recomponer el denominado grupo de los 44 senadores que le permitió al Gobierno aprobar iniciativas clave durante los últimos meses.
Esa mayoría estaba integrada por los 21 legisladores de La Libertad Avanza, 10 radicales, 3 del PRO, 2 misioneros y representantes de los bloques provinciales, entre ellos Despierta Chubut, Primero los Salteños, La Neuquinidad, Independencia, Provincias Unidas y Santa Cruz.
Los integrantes de ese espacio mantenían una comunicación permanente a través de un grupo de WhatsApp en el que intercambiaban posiciones y negociaban los principales proyectos antes de las sesiones.
Pero ese esquema comenzó a resquebrajarse y uno de los principales quiebres se produjo con los senadores santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, quienes se alejaron de la mayoría oficialista después de los fuertes cuestionamientos del senador libertario Joaquín Benegas Lynch contra los legisladores aliados.
“El show mediático, el status quo, la presión de la izquierda más rabiosa y la ignorancia de los tibios del medio nos llevan hoy, lamentablemente, a no poder votar este capítulo”, había cuestionado Benegas Lynch durante el debate sobre la Ley de Manejo del Fuego.
La frase terminó profundizando las diferencias con sectores que, hasta entonces, habían acompañado varias iniciativas del Gobierno.
La reforma electoral, el próximo test
La Mesa Política de la Casa Rosada deberá ahora redefinir su estrategia parlamentaria.
Entre las prioridades originales del Gobierno figuraban la reforma electoral para eliminar las PASO y el proyecto de Zonas Frías, pero ninguna de las dos iniciativas logró hasta ahora destrabarse en el Senado.
El principal obstáculo continúa siendo la reforma electoral. La Libertad Avanza pretende eliminar las PASO para las elecciones de 2027, pero sus principales aliados parlamentarios, especialmente sectores de la UCR y del PRO, mantienen reparos y no están dispuestos a acompañar una eliminación definitiva de las primarias.
Por eso, en el oficialismo comenzó a ganar terreno la alternativa de suspender las PASO para 2027, una salida que permitiría evitar la elección primaria sin modificar de manera permanente el sistema electoral.
Por ahora, el proyecto continúa «verde», según reconocen fuentes parlamentarias y gubernamentales a la Agencia NA.
La preocupación dentro de la Casa Rosada es que el margen para negociar se reduzca a medida que avance el calendario electoral y los gobernadores y legisladores comiencen a concentrarse en la definición de candidaturas y alianzas para 2027.
El desafío para Milei será entonces reconstruir la mayoría que le permitió avanzar durante el primer semestre y evitar que el Senado se convierta en el principal límite político para su agenda económica y electoral.


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