Científicos descubrieron que la lactancia materna proporciona una protección inmunitaria duradera.

La leche materna es el alimento ideal para los lactantes. (Foto: Adobe Stock)
La leche materna es el alimento ideal para los lactantes. (Foto: Adobe Stock)

La lactancia materna es la alimentación recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante los primeros seis meses de vida. Si bien siempre se la relacionó con numerosos beneficios para el bebé y la madre e, incluso, para el medioambiente, ahora, un nuevo hallazgo le suma otras ventajas.

Un equipo de investigadores liderado por la profesora Sherene Loi, del Peter MacCallum Cancer Centre (Peter Mac) de Melbourne, Australia, descubrió que tener hijos y amamantarlos puede reducir el riesgo de cáncer de mama a largo plazo. Los resultados del estudio fueron publicados en la prestigiosa revista Nature.

El hallazgo ofrece una explicación biológica al efecto protector de la maternidad, demuestra que este impacto perdura en el sistema inmunitario de las mujeres y, según Loi, aporta nuevas claves para la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.

La lactancia es importante desde las primeras horas del nacimiento. (Foto ilustrativa: Adobe Stock)
La lactancia es importante desde las primeras horas del nacimiento. (Foto ilustrativa: Adobe Stock)

Los cambios inmunológicos que reducen el riesgo de cáncer

La experta señaló que en la investigación descubrieron que las mujeres que habían amamantado tenían células inmunitarias más especializadas, llamadas linfocitos T CD8⁺, que permanecen en el tejido mamario durante décadas después del parto.

“Estas células actúan como guardianes locales, listos para atacar a las células anormales que podrían convertirse en cancerosas. Esta protección pudo haber evolucionado para defender a las madres durante el vulnerable período posparto, pero hoy en día también reduce el riesgo de cáncer de mama, especialmente del tipo agresivo llamado cáncer de mama triple negativo», expresó.

Durante la lactancia hay una conexión entre la madre y el bebé. (Foto: Adobe Stock)
Durante la lactancia hay una conexión entre la madre y el bebé. (Foto: Adobe Stock)

Además, Loi manifestó que completar el ciclo natural de embarazo, lactancia y recuperación mamaria desencadena la acumulación de estas células T en el tejido mamario, algo que se confirmó en experimentos preclínicos.

“Cuando se introdujeron células de cáncer de mama, los modelos con este historial reproductivo mostraron una capacidad mucho mayor para ralentizar o detener el crecimiento tumoral, pero solo si había linfocitos T presentes”, afirmó.

La especialista comentó que además se analizaron datos de más de 1.000 pacientes con cáncer de mama. “Descubrimos que las mujeres que habían amamantado presentaban tumores con un mayor número de estos linfocitos T protectores y, en algunos grupos, vivieron más tiempo tras el diagnóstico de cáncer de mama», indicó.