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QUÉ ESTÁ PASANDO EN POLÍTICA

El Congreso vuelve al centro de la escena y crece la disputa de poder dentro del Gobierno

 

putados intentará avanzar este miércoles con iniciativas destinadas a atender la situación de los endeudados, mientras el oficialismo deberá negociar cada ley con bloques dialoguistas. En paralelo, el creciente protagonismo de Diego Santilli sobre áreas estratégicas genera inquietud en el entorno de Santiago Caputo.

La Cámara de Diputados volverá a concentrar la atención política este miércoles, cuando se intente avanzar con proyectos destinados a contener el problema de las personas endeudadas. El debate pondrá nuevamente a prueba la capacidad negociadora del Gobierno, que enfrenta un escenario parlamentario menos complejo que en otras etapas, pero todavía condicionado por aliados circunstanciales.

Los denominados bloques dialoguistas mantienen conversaciones con el ministro del Interior, Diego Santilli, aunque sus acompañamientos no están garantizados. La relación con el oficialismo se define proyecto por proyecto y cada votación obliga a comenzar prácticamente desde cero.

Mientras tanto, Santilli gana espacio dentro de la estructura gubernamental. En ámbitos políticos aseguran que avanzó sobre áreas estratégicas como el Correo Argentino, ARSAT y el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), organismos sobre los cuales también pretendía aumentar su influencia el sector encabezado por Santiago Caputo.

El movimiento habría generado cierta inquietud interna, aunque Caputo conserva una relación estrecha con el jefe de Gabinete y volvió a quedar fortalecido después de la intervención presidencial relacionada con Malvinas. Al asesor se le atribuyen tanto el contenido del mensaje como la intención de instalar un tema diferente y modificar la agenda pública.

En el Gobierno se mostraron entusiasmados por la repercusión inicial del discurso. Las primeras mediciones habrían reflejado que cerca del 80 por ciento de los consultados sabía que el Presidente había hablado sobre Malvinas. Sin embargo, ese conocimiento no necesariamente se tradujo en un cambio de opinión.

Una encuesta de la consultora Management & Fit indicaría que la intervención no modificó sustancialmente la valoración del Gobierno: quienes ya rechazaban al Presidente mantuvieron su posición, mientras que sus seguidores respaldaron la iniciativa. En otras palabras, el mensaje tuvo una elevada visibilidad, pero no habría logrado ampliar el apoyo oficialista.

El Congreso, en tanto, tiene por delante una agenda cargada hasta fin de año. Entre los asuntos mencionados aparecen el Presupuesto, la creación de un Consejo de Seguridad vinculado con Malvinas, el denominado “súper RIGI”, cambios en materia de patentes, la reforma política, modificaciones al Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal.

También asoma una fuerte discusión alrededor de la futura ley de biocombustibles. Allí se enfrentan los intereses de los gobernadores de provincias azucareras, las jurisdicciones vinculadas con la producción de soja y las compañías petroleras, que reclaman no quedar afuera del negocio.

El oficialismo podrá exhibir mayor capacidad de negociación, pero todavía está lejos de contar con mayorías permanentes. En Diputados, la aparente calma puede alterarse con cada proyecto y los acuerdos continuarán construyéndose voto por voto.

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