Durante una conferencia de prensa de clima tenso, el capitán lusitano, de 41 años, dejó en claro que su permanencia está ligada al respaldo institucional y popular, al tiempo que reafirmó su motivación para alcanzar la cifra histórica de los 1000 goles en su carrera profesional.

“Si Portugal ya no quiere depender de mí, puedo irme desde hoy. No tengo ningún problema con eso”, aseguró el delantero y extendió la responsabilidad a las máximas autoridades al señalar: “O incluso el Presidente. Cuando ya no quieran depender de mí en la Selección, seré el primero en hablar con ellos al respecto. Si ellos dependen de mí, yo dependo de ellos. Y el pueblo portugués depende de mí. Por eso sigo jugando”.

Ante las posturas que sugieren el final de su ciclo, el delantero del Al-Nassr añadió: “Sé que mucha gente quiere que me vaya ya, pero mi motivación viene de la gente que quiere seguir viéndome”.

El atacante defendió su rendimiento actual amparándose en los datos estadísticos: “Estoy seguro de que sigo aportando lo que necesitan de mí en la Selección, basta con ver las cifras”, sostuvo.

Con un registro de 979 goles anotados, el jugador reconoció que lograr la marca de los cuatro dígitos con la camiseta de su país sería un hito fundamental: “Sería ‘la cereza del pastel’, la culminación de algo, añadiendo otro capítulo a una hermosa historia. No sería el final definitivo, pero sería una hermosa historia”.

Con estas declaraciones, el capitán confirmó que no contempla dar un paso al costado mientras sienta que continúa sumando dentro de la cancha.