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Lula da Silva inicia su cuarto mandato en Brasil: los cinco desafíos económicos por resolver

El mandatario deberá contener el endeudamiento, moderar los precios y negociar con una oposición fortalecida para avanzar con su programa económico.

 

La deuda pública de Brasil superó el 82% del PIB durante la gestión de Lula y elevó los costos de financiamiento del Estado.

Valor Económico

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, comenzará en enero su cuarto mandato con una economía que mostró resultados mejores de lo esperado, pero arrastra desequilibrios fiscales y dificultades estructurales. El crecimiento de la deuda, el crédito caro y las trabas políticas amenazan con condicionar sus decisiones y la continuidad de los programas sociales.

La deuda pública presiona sobre las cuentas del Estado

El endeudamiento de Brasil aumentó más de 10 puntos porcentuales durante la actual gestión de Lula y superó el 82% del Producto Interno Bruto (PIB). El incremento elevó los costos de financiamiento y responde, en buena medida, al crecimiento sostenido de los gastos obligatorios, que dejan menos del 8% del presupuesto federal disponible para partidas que pueden ajustarse.

El mandatario envió señales contradictorias sobre el rumbo fiscal. En distintas ocasiones desestimó las preocupaciones por la deuda y las calificó de «tonterías», mientras defendió que una expansión económica más fuerte permitiría resolver el problema.

Su equipo prometió sostener las reglas presupuestarias actuales, que limitan el crecimiento del gasto y fijan objetivos de resultado primario, es decir, la diferencia entre ingresos y gastos antes del pago de intereses. También dejó abierta la posibilidad de endurecer esas condiciones.

La inflación anual brasileña se mantiene por encima del límite de tolerancia del Banco Central, pese a los recortes de las tasas de interés.

La inflación anual brasileña se mantiene por encima del límite de tolerancia del Banco Central, pese a los recortes de las tasas de interés.

Sin embargo, cumplir las metas será más complejo por el compromiso de elevar el salario mínimo por encima de la inflación, lo que también aumenta el costo de las jubilaciones. A eso se suman la ampliación de las prestaciones sociales y los nuevos desembolsos que el Gobierno prometió.

Inflación y tasas altas complican la recuperación

La política monetaria representa otro desafío. Brasil registra una inflación anual del 4,6%, por encima del techo de tolerancia del Banco Central, fijado en el 4,5%, mientras la tasa de interés se mantiene en el 13,75%.

En septiembre, la autoridad monetaria dispuso su quinto recorte consecutivo de tasas ante las señales de desaceleración económica. Aun así, los mercados esperan que la inflación continúe por encima del objetivo oficial del 3% hasta bien entrado 2029.

Lula propone reducir los intereses mediante una mayor disciplina fiscal que preserve los programas sociales. No obstante, la mayoría de los economistas sostiene que una baja más rápida requeriría recortar el gasto público, una alternativa que entra en tensión con los compromisos sociales del mandatario.

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