El hombre no dudó en recibirlo porque chequeó los requisitos básicos de autenticidad y le pareció que se trataba de moneda de curso legal. Incluso, lo escribió con el fibrón que permite detectar moneda falsa y no le quedó marca.

Luego, empezó a dudar y lo llevó a otro comercio donde comprobaron, que efectivamente, era un billete apócrifo.