La secretaria gremial de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER), Susana Cogno, adelantó las expectativas del sindicato de cara a la paritaria salarial docente convocada por el Gobierno provincial para mañana jueves a las 14 horas. Consultada sobre el clima con el que llegan a la negociación, fue clara respecto del espíritu con el que el gremio se sienta a discutir: «Cuando vamos a la paritaria, vamos de buena fe. Eso significa que la buena fe es parte del proceso de la paritaria», explicó, y remarcó que esperan que la patronal tome en cuenta los requerimientos del sector docente y ofrezca una propuesta salarial acorde a la situación actual, en la que —recordó— «los trabajadores de la educación tenemos uno de los salarios más bajos del país».
Casi 40% de pérdida de poder adquisitivo desde 2023
Consultada por el nivel de atraso salarial que reclama el gremio, Cogno fue precisa en los números. Explicó que los últimos incrementos otorgados en paritarias que consideran fracasadas rondaron los $20.000, $35.000 y $28.000, montos que se suman a lo que definió como «la unilateralidad del gobierno» y al incremento de las sumas en negro dentro del FONID y la conectividad. Citó además un dato aportado por la secretaria general de CTERA: la provincia perdió más de $12,5 millones en concepto del Fondo Nacional de Incentivo Docente que adeuda el Gobierno nacional.
«Este año estamos 16 puntos abajo, pero si sumamos todo lo que venimos perdiendo desde el 23 hasta ahora, es decir, desde que asumió Frigerio hasta ahora, estamos cercanos al 40% de poder adquisitivo que hemos perdido», precisó Cogno, en referencia a la comparación entre diciembre de 2023 y la actualidad. Según remarcó, ese deterioro explica por qué Entre Ríos se ubica entre las provincias con los salarios docentes más bajos del país.
El impacto de los aumentos en negro
Cogno también detalló las consecuencias concretas de que buena parte de los incrementos salariales se otorguen fuera del salario en blanco. Explicó que, al no computarse esos montos, no se realizan los aportes correspondientes a la obra social, lo que agrava su financiamiento, y tampoco se ejecutan las cargas y contribuciones que —según remarcó— corresponden por ley. Vinculó directamente ese fenómeno con el déficit de la Caja de Jubilaciones, al no efectivizarse los aportes previsionales sobre la totalidad del ingreso real de los trabajadores.
La reforma previsional, «una trampa»
Consultada sobre el impacto de la reciente reforma previsional provincial sobre el sector docente, Cogno fue categórica: «La reforma previsional es una trampa, para decirlo en criollo». Explicó el dilema que, a su criterio, plantea la norma: «O nos jubilamos a la edad que corresponde, 52, 56 años, o tenemos que trabajar muchos años más hasta llegar a los 60, o tenemos que aportar casi el 20% de nuestro salario». Y preguntó, retóricamente: «¿quién puede aportar el 20% de nuestro salario?».
Una comisión de nomenclador suspendida desde hace un año
Cogno remarcó además que, más allá de la discusión salarial, existe una segunda paritaria clave —la de condiciones laborales— que, según denunció, «durante el gobierno de Frigerio, desde que asumió Cuenca, no se ha convocado nunca», es decir, desde diciembre de 2024. Dentro de ese ámbito funcionaba la comisión técnica del nomenclador, encargada de corregir las distorsiones salariales que hacen que, a igual trabajo, los docentes no perciban igual salario. «Esa comisión quedó suspendida desde que Cuenca no se ha vuelto a convocar. Para nosotros es extremadamente grave», sostuvo. Mencionó que la misma situación afecta a otras comisiones relevantes, como la de infraestructura y la de salud laboral, esta última especialmente sensible en el contexto actual de la salud mental de los trabajadores de la educación en la provincia.
Escasez histórica de docentes
La dirigente vinculó el deterioro salarial con una problemática estructural: la falta de maestros y profesores en la provincia. «Por primera vez en la historia, hace 3 años que faltan maestros de grado», afirmó, y contó que esa situación obligó a modificar la competencia de títulos para habilitar a otros trabajadores de la educación a cubrir esas funciones. Señaló que tampoco hay suficientes profesores de Lengua ni de Matemática, y atribuyó ese fenómeno a que «nadie puede sobrevivir con un salario de miseria como el que tenemos hoy en día», lo que empuja a muchos docentes a buscar otros trabajos o a tomar dos cargos —amparados en el artículo 40 de la Constitución provincial—, llegando a trabajar diez horas diarias sin cubrir sus necesidades básicas. Describió además un contexto de «gran cuota de flexibilidad laboral» y de precarización, con docentes que recurren a microemprendimientos adicionales para completar sus ingresos mensuales.
La escuela itinerante entrerriana
Cogno explicó los objetivos de la iniciativa gremial bautizada «escuela itinerante entrerriana», que recorrerá la provincia desde este momento y hasta, eventualmente, el año próximo, pasando por localidades cabecera de departamento y otros puntos del territorio. Se trata de una propuesta con actividades culturales, música, talleres de formación, charlas y presentación de libros, pensada para visibilizar la situación del sector y dialogar directamente con las comunidades educativas de cada localidad. «Es una escuela que tiene vida porque la habitamos los trabajadores de la educación, sindicalizados en este caso, pero que está abierta a la comunidad», explicó.
Consultada sobre si esta forma de vínculo directo con la comunidad se percibe con mayor intensidad en las localidades del interior provincial que en Paraná, Cogno coincidió: remarcó que la escuela pública funciona históricamente como «un lugar de resistencia cultural» y «el último bastión de lo público», y que esa función social se diluye un poco en las grandes ciudades, pero se percibe con más fuerza a medida que se recorren distintos puntos de la provincia.
Cuestionamiento a las pruebas estandarizadas y al contexto social
La dirigente cuestionó además la utilización de pruebas estandarizadas, como las PISA, para evaluar a la escuela pública entrerriana: «Las pruebas PISA no reflejan la realidad de la escuela entrerriana de ninguna manera, porque no están hechas para lo que nosotros trabajamos en la escuela». Vinculó ese cuestionamiento con un contexto social que describió como profundamente golpeado: mencionó el cierre de comedores escolares abastecidos ahora por la empresa TeknoFood, y los efectos del desempleo derivado del cierre de fábricas en la provincia, citando específicamente a Granja Tres Arroyos, con familias que —según relató— debieron separarse por no poder afrontar el alquiler tras quedar sin trabajo. «Realmente no se está dimensionando el profundo dolor que están soportando los entrerrianos, por la falta de horizonte, por la falta de empleo, por la falta de espacios, de atención genuina, y ahí está la escuela», planteó, y cerró con la consigna que da marco a la iniciativa: «La escuela enseña, resiste y sueña».
