La sanción que recae sobre el piloto británico es la consecuencia directa de su abandono en las vueltas finales del último GP disputado en Malasia.

Aquel desperfecto mecánico obligó a la escudería Mercedes a sustituir piezas fundamentales en el motor de su monoplaza, maniobra que sobrepasó los topes estipulados por el reglamento de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y derivó en un descenso de posiciones en la grilla de partida de este domingo.

La penalización obliga a Russell a iniciar la carrera desde el fondo del pelotón, una adversidad mayúscula si se tiene en cuenta la estructura del circuito callejero de Marina Bay: un trazado que cuenta con pocas posibilidades de adelantar.

En la vereda opuesta dentro del mismo equipo Mercedes, el panorama resulta inmejorable para Antonelli. El joven piloto llega al territorio asiático con una cómoda diferencia de 84 unidades sobre el propio Russell y con el británico Lewis Hamilton ubicado en el tercer puesto, bastante más relegado en la tabla general de pilotos.

Con apenas siete carreras por delante para terminar el calendario, una victoria del italiano en Singapur no solo sería un golpe anímico para demoler las aspiraciones de su compañero de escudería, sino que empezaría a encaminar el camino en la pulseada por el título en la máxima categoría del automovilismo.