Semanas atrás, la CGT parecía que iba hacia una unidad total, con el regreso del MASA y de la Corriente Federal, pero el resultado de las PASO, que varios sindicalistas estimaban negativos para la Casa Rosada, complicó ese proceso y volvió a abrir grietas entre los sectores duros y dialoguistas.

Semanas atrás, la CGT parecía que iba hacia una unidad total, con el regreso del MASA y de la Corriente Federal, pero el resultado de las PASO, que varios sindicalistas estimaban negativos para la Casa Rosada, complicó ese proceso y volvió a abrir grietas entre los sectores duros y dialoguistas.

En medio de una fuerte interna, el Consejo Directivo de la CGT se reunió esta miércoles y ratificó la movilización del próximo martes a Plaza de Mayo, en rechazo a las políticas del Gobierno. «Los ciudadanos no puedo valer solo a la hora del voto», sostuvo, uno de los triunviros Juan Carlos Schmid, en conferencia de prensa.

«El Gobierno puede pensar que las elecciones son un espaldarazo pero nosotros vamos a volver a imponer nuestra agenda frente al ejecutivo, frente al empresario y frente al legislativo porque después de las seis de la tarde los problemas siguen estando», señaló.

La movilización fue ratificada a pesar del reclamo de algunos sectores gremiales para que se suspendiera la convocatoria tras el resultado de las PASO. En la sede de Azopardo al 800 hubo un fuerte debate ya que dirigentes de «los gordos» y «los independientes» planteaban dar de baja la protesta tras los comicios del domingo, en los que Cambiemos tuvo un importante respaldo en todo el país.

«Los temas nuestros no se resuelven con el momento electoral, los ciudadanos no sólo valen a la hora de los votos. Nuestros problemas siguen presentes y seguirán después de (las elecciones de) octubre», sostuvo Schmid.

Por su parte, su colega Héctor Daer relativizó que el Gobierno de Mauricio Macri haya tenido un espaldarazo en los recientes comicios por parte de los votantes: «El 65% fue un voto opositor a determinadas políticas de ajustes», evaluó.

A su turno, el restante miembro de la conducción tripartita, Carlos Acuña, afirmó: «Por más espaldarazo que tenga el Gobierno, si no hay respuestas para los trabajadores».

Por otra parte, quedó ratificada también la reunión del Comité Central Confederal de la CGT, que tiene fecha para después del 20 de septiembre, y recién ahí se definirá cómo continuará el plan de protestas, con lo cual quedó descartado que se vaya a convocar a un paro general durante la marcha del martes, como había trascendido antes de las PASO.

Schmid adelantó que este jueves conversarán con las dos CTA y organizaciones sociales que -estimó- «seguramente» se sumarán a la marcha del próximo martes a Plaza de Mayo, que se realizará a las 15:00 e incluirá un acto con oradores, que aún no fueron determinados.

A su vez, descartó que en esa jornada pueda haber disturbios como sucedió en la movilización de abril pasado, cuando los dirigentes de la conducción de la CGT se bajaron del escenario en medio de empujones y de insultos en reclamo para que fijaran la fecha de un paro.

La reunión se llevó a cabo en medio de una dura interna entre dirigentes «dialoguistas» y los que quieren confrontar con la Casa Rosada, e incluso había versiones de que podría producirse una fractura entre esos dos sectores, pero la imagen de los tres miembros del triunvirato anunciando que la marcha seguía en pie ahuyentó, al menos por ahora, ese fantasma.

No obstante, trascendió que durante la reunión hubo agrios cruces entre Pablo Moyano y los «gordos», mientras que un dirigente, al retirarse de la sede de Azopardo, calificó como «picante» a la cumbre.

«Todos sabemos que hay distintos sectores dentro de esta central, pero pudimos establecer una síntesis», destacó Schmid respecto al consenso para finalmente ratificar la marcha, mientras que Daer salió a rechazar las versiones de fractura: «La ruptura nunca estuvo en la cabeza de alguien».

Los sectores más reacios a mantener la movilización eran los «gordos» (Comercio, Sanidad), «independientes» (UOCRA, UPCN y Obras Sanitarias), los metalúrgicos de la UOM y los gremios recientemente retornados a la central del MASA (Peones de Taxis, Unión Ferroviaria, Luz y Fuerza).

Por el contrario, el moyanismo fue el sector que más reclamó hacer la movilización, con Camioneros a la cabeza, mientras que esta postura era avalada por la Corriente Federal, encabezada por los Bancarios y otros gremios cegetistas afines al kirchnerismo.

En el caso del moyanismo, su postura dura no se explica por una cercanía a la expresidenta, con quien rompieron en 2011 y nunca recompusieron la relación, sino que es atribuida a un presunto posicionamiento interno de cara a una importante discusión que se avecina: el reemplazo del triunvirato por una conducción de un secretario general.

Fuente: Ambito.com