LA DETENCIÓN DE ROSATELLI SACUDE A LA POLICÍA Y ABRE INTERROGANTES PUERTAS ADENTRO
Mientras Néstor Roncaglia descartó cualquier vinculación entre la causa federal y las denuncias por el 911, la detención del comisario Daniel Rosatelli provocó un movimiento pocas veces visto dentro de la Policía de Entre Ríos. En una fuerza cuya conducción fue profundamente reconfigurada durante la actual gestión, las versiones corren en todas direcciones: desde quienes hablan de una causa “empujada” hasta quienes consideran que la Justicia podría estar comenzando a revisar relaciones construidas durante años entre integrantes de los niveles superiores de la institución con ramal politico.

La detención del comisario Daniel Rosatelli por orden de la Justicia Federal excedió rápidamente el expediente judicial para convertirse en uno de los acontecimientos internos de mayor impacto de los últimos tiempos en la Policía de Entre Ríos.
La Jefatura Central parece por estas horas una olla a presión. La tensión, según describen voces vinculadas históricamente con la institución, atraviesa oficinas, retirados y familias policiales que siguen con particular atención cada novedad de una investigación cuyo verdadero alcance todavía resulta imposible determinar.
El episodio se produce además en una fuerza cuya estructura superior fue modificada durante la gestión del ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, quien desde su llegada al Gobierno adquirió una gravitación política e institucional poco habitual para el responsable de la seguridad provincial.
Roncaglia armó una cúpula policial de su confianza y mantiene una fuerte presencia pública. Al mismo tiempo, alrededor de su figura circulan permanentemente versiones, comentarios y lecturas políticas que exceden las cuestiones estrictamente relacionadas con la prevención del delito y la seguridad.
Su permanente exposición, participación en operativos, presencia territorial y búsqueda de contacto directo con distintos sectores sociales alimentaron incluso interpretaciones acerca de eventuales aspiraciones políticas. Son, hasta ahora, especulaciones que deben distinguirse de los hechos comprobados, pero forman parte del clima que rodea actualmente al Ministerio.
Hay además una coincidencia geográfica que no pasa inadvertida: Roncaglia es entrerriano y oriundo de la misma ciudad de la que provienen Rosatelli y su familia. Esa circunstancia, por sí sola, no implica ninguna vinculación con la causa, aunque forma parte de las numerosas conversaciones que recorren por estas horas el mundo policial.
UNA FUERZA QUE DISCUTE SU PROPIA HISTORIA
La familia policial aparece hoy fragmentada en sus interpretaciones.
Hay quienes deslizan la posibilidad de que determinadas circunstancias hayan sido impulsadas para colocar a Rosatelli bajo sospecha. Del otro lado están quienes consideran que podría tratarse del comienzo de un avance judicial sobre relaciones construidas durante muchos años entre oficiales que ocuparon posiciones estratégicas dentro de la Policía provincial.
En conversaciones reservadas incluso aparece una palabra particularmente fuerte: “cofradía”. Así describen algunos antiguos integrantes de la institución a un conjunto de altos oficiales que, según esa mirada interna, durante aproximadamente dos décadas tuvo influencia sobre importantes resortes de la fuerza.
También se recuerda que en ese largo proceso varios cuadros policiales con trayectoria terminaron optando por el retiro, alejándose de una estructura en la que entendían que habían perdido espacio.
Se trata de apreciaciones y versiones provenientes del ámbito policial que no constituyen hechos acreditados judicialmente. Sin embargo, permiten dimensionar por qué la detención de Rosatelli tuvo una repercusión interna mucho mayor que la correspondiente a un procedimiento policial ordinario.
La pregunta que circula entre oficiales en actividad, retirados y familias vinculadas históricamente con la fuerza es una sola: ¿hasta dónde llegará la investigación federal?
RONCAGLIA: “NO HAY NINGÚN ARMADO”
Frente a ese escenario, el ministro salió públicamente a rechazar las versiones que relacionan el expediente con las denuncias vinculadas al sistema 911.
“Acá no hay ningún armado de una causa contra Rosatelli”, afirmó Roncaglia y calificó de “absurda” la interpretación de que pudiera existir una represalia.
Según explicó, el origen de la investigación estuvo en un procedimiento por narcotráfico realizado por la propia Policía entrerriana. Las averiguaciones posteriores se concentraron en una camioneta presuntamente utilizada para transportar estupefacientes y, siguiendo el origen y los movimientos del vehículo, habría aparecido la posible participación de Rosatelli en su adquisición.
La información fue comunicada al Juzgado Federal y posteriormente se dispuso la intervención de la Policía Federal para preservar, según señaló el ministro, “la transparencia y la imparcialidad”.
Roncaglia indicó además que se determinó que la camioneta llevaba una patente correspondiente a otro vehículo, circunstancia que abrió una investigación paralela y motivó diferentes peritajes.
A partir de esos elementos, la Justicia Federal ordenó allanamientos en el domicilio particular de Rosatelli —donde fue detenido—, en su oficina dentro de la Jefatura Departamental Paraná, en su estudio jurídico y en una vivienda de Chajarí perteneciente a un familiar.
“HAY PRUEBAS SUFICIENTES”
El ministro fue especialmente contundente al evaluar la decisión judicial.
“Por experiencia sé que cuando un juez federal dispone la detención de una persona y ordena la indagatoria, hay pruebas suficientes”, manifestó.
No obstante, será exclusivamente la Justicia la que deberá determinar el valor de esas pruebas, la responsabilidad que eventualmente corresponda al funcionario detenido y si existen otras personas involucradas. Rosatelli conserva el estado de inocencia mientras no exista una sentencia firme.
Roncaglia señaló que, hasta el momento, es el único integrante de la Policía entrerriana detenido en el expediente, aunque habló de la eventual participación de “uno o más funcionarios policiales” en una operación de narcotráfico a gran escala.
También reveló que registros de cámaras de seguridad habrían mostrado a la camioneta circulando por Paraná antes de ser presuntamente utilizada para el transporte de drogas.
UN MENSAJE HACIA ADENTRO DE LA FUERZA
Roncaglia intentó presentar el episodio como una demostración del funcionamiento de los controles institucionales.
“Nadie está por sobre la ley”, reiteró, y pidió a la sociedad que mantenga la confianza en la Policía y en el Poder Ejecutivo.
Fue más lejos al diferenciar su gestión de etapas anteriores: aseguró que actualmente no se cambia de destino ni se protege a quienes quedan bajo sospecha y sostuvo que “no se esconde la basura debajo de la alfombra”.
Precisamente esa comparación tampoco pasó inadvertida puertas adentro.
Porque mientras el ministro busca mostrar el procedimiento como evidencia de transparencia, una parte del mundo policial observa la causa desde otra perspectiva y espera conocer hasta dónde avanzará la Justicia Federal.
La investigación recién comienza y sería prematuro convertir rumores internos en responsabilidades. Pero algo ya resulta evidente: la detención de Rosatelli no produjo solamente un expediente judicial. Removió viejas historias, relaciones, enfrentamientos y silencios acumulados durante años dentro de la Policía de Entre Ríos.
Y por estas horas, detrás de los muros de la Jefatura, son muchos los que esperan el próximo movimiento.


Deja una respuesta