El Papa pidió establecer límites al celular y las redes sociales ante sus posibles efectos sobre el descanso, la concentración y los vínculos de niños y adolescentes.
El acceso de niños y adolescentes a celulares y redes sociales requiere una responsabilidad compartida entre familias, escuelas, gobiernos y empresas tecnológicas. Ese es uno de los planteos del papa León XIV en Magnifica humanitas, donde aborda los desafíos de preservar la dignidad humana ante las transformaciones digitales.
El pontífice reconoce las posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas, pero advierte que disponer de un teléfono propio a edades tempranas, sin orientación adulta, puede aumentar la vulnerabilidad de los menores.
Entre sus preocupaciones aparecen las dificultades para descansar, mantener la atención y construir vínculos personales, además del riesgo de desarrollar conductas adictivas o quedar aislados.
La exposición digital también puede abrir la puerta al hostigamiento, el ciberacoso y las presiones para entregar información privada o compartir imágenes íntimas. Por eso, el Papa destaca la importancia de acompañar las primeras experiencias de los chicos con la tecnología y enseñarles a reconocer situaciones que comprometan su seguridad.
Responsabilidades más allá del hogar
La reflexión también alcanza a las empresas que administran las plataformas. León XIV cuestiona los mecanismos comerciales que convierten la atención de los usuarios en una fuente de ganancias, especialmente cuando involucran a niños y adolescentes.
Frente a ese escenario, propone establecer límites de edad, exigir transparencia y fortalecer la protección de los datos personales. También reclama normas que permitan prevenir la explotación y la violencia sexual en los espacios digitales.
El planteo evita concentrar toda la responsabilidad en los padres: la protección de la infancia necesita instituciones educativas comprometidas, Estados capaces de regular y proveedores que respondan por el funcionamiento de sus servicios.
La propuesta apunta a que los menores aprendan a utilizar la tecnología con criterio, conozcan sus riesgos y encuentren adultos dispuestos a acompañarlos.

