El reconocido relator de fútbol falleció a los 78 años y su partida tiñe de luto al deporte y la televisión de la Argentina.

El periodista y relator deportivo Marcelo Araujo falleció este lunes a los 78 años. Sus histriónicos relatos y su recordado programa Fútbol de Primera junto a su compañero Enrique Macaya Márquez marcaron a generaciones de hinchas. El ámbito futbolístico y de los medios de comunicación se enlutan con su partida.

Con un estilo apasionado, frases que quedaron en la memoria colectiva y una presencia central en las transmisiones durante más de tres décadas, Araujo fue una de las voces más reconocibles del relato futbolístico del país.

Durante los años noventa y principios de los 2000 se convirtió en el relator más popular de la TV abierta, especialmente a través de su trabajo en el programa Fútbol de Primera, que durante décadas concentró los resúmenes del campeonato argentino. Desde allí narró innumerables partidos del torneo local y también encuentros de la selección argentina, consolidando un estilo enfático y emocional que marcó a generaciones de televidentes.

Nacido como Lázaro Jaime Zilberman el 28 de julio de 1946, se rebautizó Marcelo Araujo y comenzó su carrera en radio, pero alcanzó su mayor reconocimiento en televisión. Su voz se volvió inseparable de grandes momentos del fútbol argentino y de los mundiales, especialmente durante su etapa en Telefe y más tarde en Canal 13, donde encabezó transmisiones deportivas de enorme audiencia.

Entre los hitos de su carrera se destacan las transmisiones de los mundiales y de las campañas de la selección argentina, incluida la consagración en el Copa Mundial de la FIFA 1986 y la final de la Copa Mundial de la FIFA 1990, torneos que consolidaron la relación emocional entre los relatos televisivos y el público argentino. Con el paso de los años, su forma de narrar —con silencios dramáticos, gritos prolongados de gol y comentarios cargados de entusiasmo— se transformó en una marca registrada.

Araujo también fue una figura clave en la etapa de transmisiones del programa estatal Fútbol para Todos. Allí volvió a tener un rol protagónico como relator de encuentros del campeonato local.

Su estilo dividía opiniones, pero pocos discutían su influencia. Para muchos, Araujo encarnó una forma de relatar más teatral y emotiva, con frases recordadas por los hinchas y una intensidad que acompañaba el clima de los grandes partidos.

Con su muerte se va una de las voces más emblemáticas del fútbol televisado en Argentina, protagonista de una época en la que el relato deportivo se convirtió en parte central del espectáculo futbolístico.