La prohibición de su uso comenzó a regir a partir del 1° de septiembre

A partir del 1° de septiembre según la Ordenanza N° 3325 “se prohíbe la utilización de Bolsas Plásticas de un solo uso, en los comercios, destinadas para el traslado de mercadería adquirida por los clientes, incentivando la implementación de bolsas reutilizables, bolsas degradables y/o bio-degradables que permitan minimizar la generación de residuos contaminantes dentro del ejido de la ciudad de Victoria”, según establece la norma.

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A partir del 1° de septiembre según la Ordenanza N° 3325 “se prohíbe la utilización de Bolsas Plásticas de un solo uso, en los comercios, destinadas para el traslado de mercadería adquirida por los clientes, incentivando la implementación de bolsas reutilizables, bolsas degradables y/o bio-degradables que permitan minimizar la generación de residuos contaminantes dentro del ejido de la ciudad de Victoria”, según establece la norma.

“Quedan exceptuadas por cuestiones de asepsia las bolsas de polietileno de alta densidad en rollos, que son utilizadas para contener y fraccionar alimentos o insumos húmedos elaborados o pre/elaborados”.

La norma fue aprobada en noviembre del año pasado. Aunque la ordenanza no sea más específica, vale agregar que se refiere básicamente a las bolsas formato camiseta, que habitualmente se entregan en los comercios para cliente que retira mercaderías, confeccionadas en polietileno o polipropileno, dos productos químicos similares.

Actualidad

Se estima que en Argentina se utilizan más de 2.000 millones de bolsas de polietileno por año, lo que equivale a unas 66.000 toneladas generando un problema de contaminación ambiental mayúsculo, ya que por unos pocos minutos de uso no justifica y menos compensa el tiempo en que la tierra tarda en degradarlas (al menos 200 años).

Se calcula que cada familia Argentina descarta cerca de 40 kilos de plástico por año, la mayoría termina por obstruir o tapar cloacas y desagües, en mares o en ríos, donde pueden afectar la salud de animales, o en basurales a cielo abierto.

Existen más de 150 tipos distintos de plástico, que se obtienen a partir de procesos diferentes del petróleo, sometidos a tratamientos con distintas sustancias químicas para modificar su color y su textura.

Considerandos

Reproducimos aquí solo una parte de los considerandos que fundamentan la Ordenanza, porque su lectura ayudará a comprender el problema en toda su magnitud, no solo con una mezquina mirada doméstica.

“Que en el proceso de elaboración de bolsas de polietileno se consumen grandes cantidades de energía, ya que por cada unidad se emiten alrededor de cuatro gramos de CO2 en su elaboración, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático;
“Que el hecho de que en los últimos 20 años el peso de las bolsas se haya reducido hasta en un 75%, favorece que viajen arrastradas por el viento a campos y bosques, donde pueden tardar varios siglos en desaparecer;
“Que en ríos y mares, pueden resistir hasta 450 años, provocando daños en la fauna, estimando que hasta 100.000 animales marinos (ballenas, focas o tortugas), mueren cada año por ingesta de plásticos, que son confundidos como alimento, y otras especies sufren serias amenazas por esta causa, ya que las bolsas plásticas acumuladas en los fondos marinos impiden el crecimiento de algas que les sirven de sustento;
“Que existen bolsas con igual destino que permiten su reciclado, es decir, que son biodegradables, como es el caso de las elaboradas a partir de celulosa o almidón de patata, y que se descomponen en su mayor parte en menos de 120 días”.