El problema de Martín R. de 17 años no es que no quiere ser gordo, sino que quiere ser flaco. Que no es lo mismo. Y esta idea le implica emprender una batalla cotidiana contra las ganas de comer. Sólo se permite atracones eventuales que luego los vomita.

Martín R. por mucho tiempo no se dio cuenta de que estaba enfermo; perdió conexión y sensibilidad con quienes estaban a su alrededor. Su cuerpo cambió: se volvió pálido, abúlico y desinteresado por todo lo que la mayoría de sus amigos se fascinan y comprometen. Todo continuó igual hasta que sus padres se dieron cuenta de que Martín sufría de serios trastornos de la alimentación y buscaron ayuda.

Hoy, dentro de los trastornos alimenticios más comunes figuran la bulimia y la anorexia que golpean fuerte a los varones adolescentes en la Argentina y el mundo. Ellos también pelean contra el espejo y la sociedad por su imagen – o por la percepción de su imagen- tanto o más que las chicas.

Claro que los trastornos de la alimentación no distinguen el sexo de quienes los padecen, pero sí es cierto que el universo adolescente – por sus propias características intrínsecas- es la franja más afectada. Y los varones aparecen cada vez más en alza en las estadísticas.

En esa etapa no sólo se ponen en juego una serie de cuestiones de confrontación y reafirmación con el cuerpo; sino que también existe una presión extra por la estética de época, que invita a los jóvenes a lucir esbeltos y torneados.

Según un informe de 2014 de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba)basado en un relevamiento de más de 100.000 casos en varias provincias, confirma que la cultura actual, predominantemente visual, y que hace énfasis en la belleza y la estética, promueve que los adolescentes varones se interesen de manera extraordinaria por sus propios físicos.

Las últimas cifras confirman la tendencia: mientras que en el 2004 se registró un nivel de patologías del 2% en el total de varones adolescentes encuestados, en el último informe el índice llegó al 9%.

EN LA ACTUALIDAD, LA ESTADÍSTICA GLOBAL SEÑALA QUE 1 DE CADA 9 VARONES QUE SUFRE DE ANOREXIA Y BULIMIA, ES VARÓN.

En diálogo con Infobae, la doctora Mabel Bello, fundadora y directora médica de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA) explica la tendencia: «Los hombres han cambiado sus hábitos respecto del cuidado de su cuerpo y aspecto. Y además también compiten por su belleza como las mujeres. Y este es un marco que fue estimulado por este tiempo histórico y que ayudó a incrementar las cifras de los hombres que sufren de trastornos alimenticios, como la bulimia y la anorexia».

«Cuando comenzamos con Aluba a mediados de los años 80 (la institución fue fundada en 1985 en la ciudad de La Plata; y en 1990 se trasladó a Capital Federal) en los grupos había un varón entre sesenta chicas, al punto que cerrábamos las charlas diciendo: ¡Chau chicas!. Hoy las cifras han cambiado. Los adolescentes de hoy en su búsqueda de futuro caen en la trampa de que la imagen y el buen cuerpo, lo son todo«.

Refuerza Bello: «El fenómeno en la Argentina y el mundo se repite: cada vez más aumenta el número de varones bulimicos y anorexicos, se ve cada vez más en las escuelas. Los varones que sufren bulimia y anorexia, en general, no llegan por sí mismos a la consulta porque no son conscientes (no pueden) del trastorno alimenticio que los enferma. Los traen los padres».

En la Argentina existe la Ley Nacional 26396/08 que contempla tratamientos accesibles y gratuitos; la regulación de la publicidad engañosa sobre los alimentos y también, entre otros artículos de la ley, quedan incorporados al Programa Médico Obligatorio (PMO) la anorexia y la bulimia, dentro del grupo de trastornos de la alimentación.

Como una versión dramática del Ying y el Yang, la anorexia y la bulimia tristemente se complementan. Mientras la anorexia implica una distorsión de la imagen corporal y un temor desmedido a ser obeso; la bulimia, es una respuesta a contrarrestar los restos de un atracón de comida a través del vómito, luego de haberlo planificado e ingerido.

Sonia Almada, especialista en adolescencia y familia y directora del Centro Aralma, analiza para Infobae: «La estética de época actual es de mucha exigencia para los adolescentes. La imagen dominante en las revistas, campañas de moda y en la televisión es estar flacos y tener un cuerpo perfecto. Los varones buscan verse flacos también como satisfacción de época; sin haber podido romper los tabúes y mandatos socioculturales que fijan que la problemática de los trastornos alimenticios aún hoy sea atribuida a las mujeres».

Con precisión la doctora Bello de Aluba apunta a concientizar sobre la gravedad del desenlace de estas enfermedades: «Hay que saber por más duro que suene que entre un 5 y un 15% de los chicos que sufren bulimia y anorexia pueden llevarlos a la muerte. Pero lo peor es la cronificación de estos trastornos… esos chicos no tienen vida, no tienen emociones, no tienen sensibilidad hacia los otros; no sienten deseo, porque tienen alteradas sus hormonas y su sistema metabólico… no pueden vivir».

Sólo los chicos

Entre la población de riesgo de quienes padecen bulimia y anorexia existen dos grupos importantes.Resume Bello: «Uno formado por niños o niñas perfeccionistas, rígidos, obsesivos, estudiosos y con pocas habilidades sociales. Y el otro es un grupo mayor de chicos que presenta por lo general desórdenes de conductas y emociones, irritabilidad, enojo y dificultades en el estudio o para concentrarse».

«En este tipo de patologías, la etapa adolescente es, sin duda, la de mayor vulnerabilidad; y la predisposición a desarrollarlas tiene un 40% de carga genética y el 60% restante es cultural».

La psicoanalista Almada establece una de las grandes diferencias entre los varones y mujeres que sufren anorexia y bulimia: «La búsqueda de ellas es estar delgadas; mientras que la de ellos es no estar gordos. El varón consulta después, en cambio, la mujer consulta antes porque se da cuenta que tiene un problema»

Agrega Almada: «La mayoría de los varones anoréxicos tienen dificultades sexuales, porque impacta la disconformidad y los complejos con su propia imagen corporal. Un varón anoréxico y/o bulímico dentro de la trama de su enfermedad busca estar potente, ser eficaz; para eso quiere estar flaco».

La militancia online de la delgadez

«Nunca estás demasiado flaca, ¡seguí adelante!», reza uno de los blogs online creado y destinado a una comunidad de jóvenes que padecen anorexia y bulimia. Explotaron en todo el mundo en los años 90 bajo los nombres de «Princess Ana», así nombran a la anorexia, y «Princess Mía», así nombran a la bulimia. Y lo peor de todo es que nunca se extinguieron, ni bajaron las cifras de seguidores, sino todo lo contrario.

LOS CONTENIDOS DE ESTOS BLOGS NO APUNTAN A CONSTITUIRSE COMO UN ESPACIO DE REFLEXIÓN O CONTENCIÓN DE LOS JÓVENES PACIENTES SINO COMO UN ESPACIO DE MILITANCIA PRO DELGADEZ.

Incluyen tips y trucos para que las familias no adviertan los trastornos de alimentación que están sufriendo. Y además promueven una militancia pro delgadez que estremece.

Dice la doctora Bello de Aluba: «Estos blogs son tremendos y profundamente dañinos. Habría que lograr cerrarlos. Entre los chicos que empiezan un tratamiento y han estado muy influenciados por estos sitios online, les cuesta mucho más curarse. Son más resistentes y hay que privarlos por un largo tiempo de la computadora».

Dice Almada: «Es muy preocupante que los adolescentes -varones y mujeres- que sufren de bulimia y anorexia hayan creado ellos mismos -casi para resguardarse- una comunidad virtual. Los chicos entran para encontrar consejos para mantenerse flacos, y tienen tristemente miles de seguidores. En muchas tribus urbanas se puede ver que los seguidores usan pulseras de colores para identificase como «followers» de los blogs».

«Estos blogs claramente plantean que el hambre es un enemigo. Por eso siempre hay que recordar que estos trastornos de la alimentación pueden llevar a la muerte a los chicos y además crearles serios problemas orgánicos, como riñones e hígados destrozados», refuerza Almada.

Tribus urbanas y estética

Emos y góticos. Pertenecer a alguna de estas tribus urbanas contemporáneas no quiere decir que los chicos que las integran sufren necesariamente de trastornos alimenticios; sino que son grupos de jóvenes donde se suelen encontrar regularmente casos de jóvenes que padecen bulimia y anorexia.

Tal vez por compartir una mirada anti-sistema de la sociedad que los hace rechazar los modelos dominantes de belleza; por su look apático y desapegado que los envuelve en pura rebeldía o por promover una estética que tiene que ver con un modelo de extrema delgadez.

Es decir, los modelos estéticos que disparan estos grupos -incluso sin quererlo- atentan contra una alimentación y estilo de vida saludables.

«Entre los góticos es donde más se encuentran jóvenes con trastornos alimenticios y con propensión a autoflagelarse», señala Almada.

Amor y educación, los mejores antídotos

Explica Bello de Aluba: «Los antecedentes de familiares diabéticos o con patologías del espectro bipolar aumentan el riesgo de enfermedad alimentaria. Así como también detectamos un alto porcentaje de personas con ese tipo de trastorno que sufrieron abuso sexual en la infancia».

Agrega Almada del Centro Aralma: «La bulimia y la anorexia pone a los chicos pálidos y cadavéricos. Y como la consulta profesional en los varones se demora, se autolesionan porque no pueden manejar el hambre».

Bello enfatizó que la educación es esencial para la detección temprana y para crear conductas preventivas. Hay cambios drásticos en la alimentación de los hijos a los que hay que prestarle atención, para prevenir si pudiera instalarse un trastorno de la alimentación en casa:

  • El uso del baño después de las comidas

  • Las excusas que ponen en casa para no comer en familia

  • Si están muy pendientes de la balanza y se encuentran laxantes entre sus pertenencias

  • Palidez y abulia

  • Y más especialmente en los varones la vigorexia: los chicos que se pasan horas en el gimnasio sacando músculo en los aparatos con pesas.

  • Hiperactividad

Dice Bello: «La patología alimentaria es la que presenta más mortalidad entre las enfermedades psiquiátricas en la adolescencia a nivel mundial, por eso es tan importante prevenirla. «Lo que subyace, en general, en los casos de bulimia y anorexia son trastornos del afecto. Por eso es importante reconectar con el amor».