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La ONU confirmó que El Niño será inédito en la región: se “intensificará muy fuerte los próximos meses”

Advirtió que el fenómeno se intensificará hasta alcanzar niveles muy fuertes hacia fines de 2026; la Argentina se prepara para un fin de año inusual.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó lo que desde hace meses vienen advirtiendo meteorólogos de todo el mundo: primero, que este fenómeno de El Niño será extremadamente fuerte, y, segundo, que alcanzará su punto máximo hacia finales de este año y que sus repercusiones en el clima continuarán, al menos, hasta febrero de 2027.

“El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, afirmó la agencia meteorológica de las Naciones Unidas en un comunicado publicado hoy por la madrugada.

En una rueda de prensa posterior, la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, enfatizó que el actual episodio “podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo” hace cuatro décadas. Aunque no es causado por el cambio climático, los científicos esperan que El Niño agrave las temperaturas de un planeta, al tiempo que intensifica los fenómenos meteorológicos extremos.

La OMM señaló que existe una “probabilidad extraordinariamente alta, cercana al 100%”, de que el episodio actual se mantenga hasta febrero.

Para septiembre-noviembre de 2026, los pronósticos de la OMM indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en casi todas las áreas terrestres. Esto, dice el organismo, puede traer patrones de precipitaciones que muestran una respuesta atmosférica pronunciada y característica de un fuerte El Niño del Pacífico.

Sumado a esto, se prevé que la cuenca del Atlántico ecuatorial permanezca en general cálida, con temperaturas superficiales del mar en el Atlántico tropical norte y sur por encima de lo normal. Estas condiciones pueden reforzar, debilitar o modificar los impactos típicos de El Niño en distintas regiones.

“El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando. Las temperaturas de la superficie del mar están aumentando, las temperaturas siguen subiendo y el mundo se encuentra en la zona de peligro del clima extremo”, alertó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien agregó que esto puede significar un “golpe devastador” para las economías del mundo.

Efectos en América Latina

En América Latina, países como Panamá y El Salvador se declararon en emergencia para enfrentar este episodio de El Niño, que ya obligó incluso a reducir el tráfico de buques por la vía interoceánica panameña.

Perú también declaró el estado de emergencia en casi todos sus departamentos. Ecuador, por su parte, impuso la alerta roja ante la fuerte intensificación del fenómeno.

En Brasil, el ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, afirmó hace unas semanas que las autoridades intensificaron las medidas preventivas para enfrentar los posibles impactos de un nuevo ciclo del fenómeno. Según el funcionario, se fortalecieron los sistemas de vigilancia ambiental y se desplegó el mayor contingente de brigadistas de la historia del país para combatir los incendios forestales.

Otros países de la región, como Colombia, ya anunciaron planes o emitieron comunicados para reaccionar ante el riesgo advertido por la OMM. Incluso el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe publicó un informe sobre los potenciales impactos de El Niño.

Tres huracanes en simultáneo

Julia Cole, climatóloga de la Universidad de Michigan, declaró que en el norte mexicano este fenómeno global influyó en el desarrollo y escalada de la tormenta tropical Marie, que hoy golpea las costas de Baja California, en la frontera con los Estados Unidos. Esta, según Cole, se suma a los huracanes Karina y Lowell, ambos de categoría 4, que avanzan hacia el oeste en el Pacífico.

Tener tres huracanes activos al mismo tiempo es algo “definitivamente raro de observar”, declaró Cole. “El calentamiento provocado por El Niño crea las condiciones para estas tormentas, que son impulsadas en gran parte por aguas cálidas”, agregó.

Efectos en la Argentina

Pedro Di Nezio, director del Servicio Meteorológico Nacional, explicó hace unas semanas a LA NACION que El Niño ya está generando efectos diferenciados en la Argentina. En el Litoral, la Cuenca del Plata y buena parte del centro del país, el fenómeno está favoreciendo un aumento de las lluvias y elevando el riesgo de crecidas e inundaciones. En Cuyo, en tanto, está aportando lluvias que alivian una sequía que se prolonga desde hace más de 15 años.

En la Argentina, el Gobierno Nacional inició su estrategia de coordinación en mayo pasado con una mesa de preparación para El Niño. El órgano coordinador es la Agencia Federal de Emergencia (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad. Desde mayo ha comenzado a tener diversas reuniones con representantes provinciales para responder a desastres provocados por posibles tormentas.

A inicios de junio llevaron adelante “la primera reunión de la Mesa de Preparación ante el Niño, con la participación de autoridades de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, para analizar la situación actual, revisar antecedentes y evaluar el posible impacto del fenómeno en las provincias de la Cuenca del Plata”.

Poco después publicaron el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, un programa de trabajo interjurisdiccional para la prevención y atención de tormentas extremas con foco en las provincias que se encuentran en la cuenca del Plata, encabezado por la AFE, bajo la órbita del Ministerio de Seguridad.

Este plan propone un sistema escalonado y subsidiario, dependiendo de la gravedad de la crisis. Es decir, si una tormenta es leve, los municipios se encargarán de la gestión. En cambio, si las lluvias son extremas, la cadena jerárquica puede escalar hasta instancias nacionales, que pueden incluir despliegues para asistencia en seguridad y salud. Cada mes se actualizará la situación y se publicará en el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (Siname), que incluye un seguimiento satelital de las zonas en riesgo.

Por su parte, algunas provincias y municipios han desarrollado programas locales para la prevención y atención a emergencias. Tal es el caso de la provincia de Buenos Aires, que formó el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE). Es una estructura similar a la de Nación, pero que contempla las gestiones municipales y las empresas. El objetivo, al igual que el del gobierno nacional, es la posvención.

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