El maullido, la mirada con los párpados caídos, el roce constante con las piernas, y más maullido. Ese momento en que el gato manifiesta de manera inobjetivable sus ganas de comer y el instante posterior en que se toma conciencia de que la bolsa de la alimentación balanceada, puede sonar a una pesadilla recurrente para muchos de sus dueños.

Pero no todo está perdido. Algunas de las comidas habituales de los humanos también pueden ser compartidas con los felinos. Siempre en su justa medida y sin convertirlo en una práctica única, la «alimentación humana» puede ser funcional, y en algunos casos hasta nutritiva para el animal.

Vitaminas, proteínas, hidratos de carbono y minerales bien repartidos podrán nutrir a los gatos de una alimentación extra, que incluso puede ser «compartida» en una cena a solas de dueño y mascota

La carne puede ayudar al gato en su salud visual y en el aparato reproductivo.
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1) Carnes: Representa para el animal el principal aporte alimenticio de proteínas. Su ingesta ayuda para fortalecer el corazón, evitar problemas en la vista y mantener un sistema reproductivo saludable. El organismo del gato, al ser carnivoro, está automáticamente predispuesto para recibir esa alimentación. Es válida la carne vacuna, como el pollo y hasta el pavo. Es importante servirlo en porciones pequeñas y escaparle a las zonas grasas. Nunca servirle carne cruda al gato. De tal modo, se lo expondría a diversas enfermedades.

2) Pescados: El principal aporte del pescado es la presencia del ácido graso Omega 3, fundamental para mejorar la circulación sanguínea en el cuerpo y, según varios estudios, una ayuda en la salud mental. Es importante que la porción de comida no sea abundante. Así se puede evitar el exceso de mercurio, ácidos grasos y magnesio. Si es pescado enlatado, mejor. Lo importante es nunca mantener al gato con una alimentación a base del pescado exclusivamente.

El Omega 3 del pescado es fundamental para mejorar la circulación sanguínea.
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3) Queso: También puede representar una fuente importante en proteínas, pero hay que darlo con precaución. Muchos gatos pueden ser intolerantes a la lactosa y su consumo puede generarles problemas digestivos. Por eso, es recomendable apelar al queso blanco o a quesos bajos en lactosa. Lo óptimo es no dar esta comida al animal todos los días de la semana.

4) Brócoli: La mayoría de los gatos le escapa habitualmente a los vegetales. Pero siempre está aquel capaz de recibirlos con aprecio. Una pequeña porción de brócoli podrá ser de mucha ayuda en la limpieza del sistema digestivo del animal. Además, lo mantendría lejos de las potencialmente tóxicas plantas de la casa. También puede funcionar la espinaca, que cumple un papel importante en la prevención de enfermedades urinarias y renales. Si a alguno se le ocurriera transformar a su gato en vegetariano, debe, obligatoriamente, consultarlo antes con un veterinario.

El brócoli puede cumplir un papel importante en la limpieza del aparato digestivo del gato.
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5) Huevos: Podrá sonar impensado para cualquiera, pero la proteína de los huevos puede ser muy saludable para los felinos. Tanto la versión de huevos revueltos como el cocido puede funcionar. Las claves para no estropear el plan es no cocinarlos con manteca o aceite y jamás darle al animal huevo crudo, ya que puede quedar expuesto a las mismas enfermedades que los humanos.

Los huevos son buenos en proteínas para los felinos. Siempre cocidos.
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6) Avena: Cada caloría posee una importante cantidad de proteínas. Es recomendable para los gatos cachorros como una de las primeras comidas después de la leche. Es importante que el alimento esté bien triturado y bien cocido. El aporte de fibras ayuda a reducir el colesterol y es el cereal con más aporte de vitaminas. Además, posee betaglucanos, unos componentes que son fundamentales para la buena salud intestinal del animal.