detenido
Un niño de 7 años que fue encontrado atado, encadenado y amordazado en una silla por sus padres, se encuentra en un «buen estado anímico» y en custodia de una Familia Solidaria, junto a sus dos hermanitas, de 3 y 5 años, mientras sus progenitores siguen detenidos acusados de «privación ilegítima de la libertad» y en seccionales diferentes al haber «intereses contrapuestos». El terrible hecho ocurrió en la ciudad de San Luis.
La Jefa del Programa Familia Solidaria, Andrea Lucero Guito, dijo que «el niño se encuentra en buen estado anímico y acompañado de sus hermanas y permanecemos en contacto permanente con la familia que tiene su custodia para brindar la contención necesaria para afrontar este momento».
También agregó que en las últimas horas familiares de los niños están dispuestos a tener la custodia y remarcó que «si bien el derecho del niño es poder mantener el lazo con la familia sanguínea, se debe realizar una evaluación exhaustiva si presenta las condiciones o no de poder hacerse cargo de los menores y que no vuelvan a padecer ningún tipo de maltratos».
A las dos hermanitas, que no presentaban signos de maltrato por parte de sus padres y que según los vecinos eran objeto de todos los beneficios en detrimento de su hermano, fueron alojadas junto con el niño «para no perder el vinculo entre los hermanos», informaron fuentes judiciales.
La Policía acudió al complejo de edificios de Belgrano 642, en la zona oeste de la capital provincial, por un llamado de un vecino, de nombre Ramiro, que lo había escuchado desde la mañana gemir y que le hablaba por la hendija de una ventana. «Me alegra haberlo ayudado, porque ahora tiene la posibilidad de estar con una familia que lo quiera, que le dé juguetes, que lo cuide. Su familia lo trataba como la oveja negra, pero de la nada, sin motivo», dijo Ramiro a la prensa local.
El niño, según constataron los investigadores en la inspección de la vivienda, realmente no tenía chances de salir de allí. La puerta estaba cerrada con candado. Y él tenía las piernas sujetas a la altura de las rodillas con una cadena de perro que, a su vez, estaba atada a una soga que estaba asida a un gancho colocado casi al ras del techo.
María García y Antonio Torres, madre y padre del niño, fueron detenidos e imputados por privación ilegitima de la libertad, por personal de la comisaría 4° en conjunto con la Comisaria del Menor y se encuentran a disposición de la jueza Virginia Palacios, titular del Juzgado del Crimen 3, quien encabezó el allanamiento a la morada situada en en la zona oeste de esta capital.
Testimonios de vecinos afirman que no era la primera vez que el menor sufría este tipo de vejámenes a lo largo de jornadas en la que además se lo privaba de agua y comida. En el momento en le que fue rescatado «estaba solo, encerrado, había logrado sacarse la cinta transparente con la que le habían tapado la boca, y la tenía colgada en el cuello. Con el mismo tipo de cinta le habían atado las manos, hacia adelante. Y tenía una cadena a la altura de las rodillas», que le sujetaba las piernas», describió un vecino, tras la inspección y allanamiento en la casa donde el pequeño se encontraba.
En el momento del rescate, la mujer, madre de dos niñas más de 5 y 8 años había concurrido al «trueque» de la avenida Lafinur a vender prendas de vestir y su esposo también estaba trabajando. Vecinos, que viven en la calle Belgrano antes de la avenida Lafinur y que serían testigos hace tiempo de esta situación, como así de maltratos, son quien llaman por teléfono a la Policía mientras escuchaban gemir al niño dentro de su casa.
Voceros judiciales aseguraron que no existen constancias en el juzgado de denuncias anteriores que involucren a las partes y que los padres continuaban esta noche detenidos luego de negarse a declarar «en seccionales diferentes ya que existen «intereses contrapuestos».
Por su parte la maestra de grado del niño aseguró que había denunciado hace casi un año la situación que vivía el pequeño, lo que le valió amenazas e insultos por parte de la madre.
Laura Torres fue maestra del pequeño hasta agosto del año pasado, en la escuela «Rosario Mercedes Simón», de donde fue sacado por su madre luego que la institución se hiciera eco de los dichos del niño sobre el maltrato que recibía en su hogar.
La intervención de la docente se produjo ante una serie de hechos que denunciaban la triste situación que atravesaba el menor y que daban cuenta que «en la casa lo golpeaban, luego de recibir notas en su cuaderno, el pequeño faltaba y cuando regresaba a la escuela podíamos constatar que había sido golpeado por las marcas en su cuerpo».
«El niño se autoflagelaba, en clase se cortaba y revolvía la basura en busca de comida», relató la docente y agregó que entre las averiguaciones pudo saberse que «la mamá tenía otros dos hijos que fueron dados en guarda también por maltrato».
«Nosotros estábamos entre la espada y la pared porque la madre había afirmado que el niño era celíaco y por eso le dábamos una dieta apta para su enfermedad, pero el quería comer lo mismo que sus compañeros y lloraba mucho pidiéndonos comida porque decía que tenía hambre», relató la docente.