
En sus comienzos, Mía contó que sufrió bullying en los diferentes clubes que iniciaba la actividad deportiva, no solamente por su condición, sino porque era de familia pobre y ella dice que “el tenis es un deporte para ricos, un deporte caro” y su padre no entendía mucho de raquetas y demás pormenores.
“Después de los 12 años empecé a jugar bien y ya nadie me molestaba porque me hacía la canchera, era una mariquita canchera”, dijo en tono jocoso.
También comentó que a los 17 años hizo una pausa en su carrera porque comenzaba la transición de su identidad y también porque necesitaba dinero y lo conseguía como modelo y por la noche.
“Creo que el secreto del éxito (si lo tuve) en realidad fue porque yo tuve apoyo familiar”, dijo la deportista y agregó que le planteó a su familia su transición en los 2000, época complicada para el país, “aproveché el quilombo”, dijo.
“Supongo que me fue bien, porque ahora tengo una raqueta en la mano”, dijo Mia.
