Al terminar la secundaria, Jorge Muzante se fue en busca de un horizonte laboral, ingresó al Ejército y de allí el camino de la vida lo llevó hasta granaderos

Lo conocí de chico, jugábamos en las infantiles del Verde del Parque, Libertad, era un defensor de inflar el pecho cuando sacaba una pelota comprometida para su área. Y en esas intermitencias de vivencias, sabía que estudió música en la ‘Banda’, como todos los de mi generación conocen a la escuela de Música Justo José de Urquiza;  y que quería ser militar.

Pero como los caminos de muchos chicos con los que jugaba en la plaza a la bolilla, éste se bifurcó de tal modo que no supe de él hasta varios años después, estábamos en una largada de una maratón y apareció con una remera del Ejército y el característico corte de pelo. Le volví a apretar la mano en un saludo, ahora era un hombre, y defendía otros colores.

El otro día, mientras abría la cuenta de Facebook lo veo vestido de granadero, subido a esos caballos blancos, imagen que inevitablemente nos retrotraen a la infancia cuando nuestras tías y abuelas nos regalaban esos doce trofeos con los que enfrentábamos a los indios más hostiles, rompiendo todas las posibles interpretaciones de lo que significó esa formación creada por José de San Martín para nuestra historia.

Sí, era Jorge Alberto Muzante, ese joven que nació el 26 de septiembre de 1978 en Victoria, y que al terminar el secundario se fue a tratar de ‘entrar al Ejército’ como músico. “En realidad me fui a vivir a Esquel, en donde vivía mi tío, y rendí un examen de admisión”.

Ya como suboficial músico pasó siete años en Comodoro Rivadavia, y cuatro más en Magdalena (Buenos Aires), hasta que su siguiente cambio de destino fue el Regimiento de Granaderos a caballo General San Martín, escolta presidencial, “en donde formo parte de la fanfarria militar Alto Perú”.

En este tiempo en Granaderos también lo seleccionaron para dar impulso a 2 bandas infanto juveniles en los barrios militares de Buenos Aires “y luego volví a granaderos en donde actualmente estoy, interviniendo en ceremonial de Estado, y en ese rol recibimos a todos los presidentes y embajadores que vienen al país… a cada tanto entramos (los que tocamos trompeta) de turno en Casa de Gobierno como Trompa de Órdenes de Presidencia. En la fanfarria tocamos música militar y también popular, a pie y montados”.

En la vida civil -como le gusta aclarar- da clases de trompeta en Tigre e integra un grupo de mariachis (Mariachi Sinaloa), “tocamos por todo Buenos Aires, desde la Villa más humilde hasta los mejores salones de fiestas del microcentro”, nos cuenta nuestro entrevistado.

Hoy junto a su familia, Cristina Gutiérrez oriunda de Victoria y sus dos hijas, María Victoria nacida en Comodoro Rivadavia, y Brisa Cristina, nacida en La Plata, comparte cada anécdota y sucesos que vive con el arribo de algún mandatario importante… por ejemplo:

• “Hace poco vino el presidente ruso (Vladímir Putin) y me tocó recibirlo como trompa de órdenes. Después que se bajó del auto y le hice el toque respectivo, se paró frente a mí y me dijo un par de cosas, el tema es que no había ningún traductor ni nada, así que vaya a saber uno que cornos me dijo”, dice bromeando.

• “Con el que hablé varias veces fue el desaparecido presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, y quien cada vez que venía al país entablaba largas charlas con nosotros, sobre la figura de San Martín, su importancia histórica y la creación de granaderos”.

Actualmente Jorge tiene el grado de Sargento Primero del Ejército Argentino y el viernes 26 de septiembre es su cumpleaños. Quizás tenga oportunidad de volver a su terruño, no lo sabemos, lo que sí estamos seguros es que en todo este peregrinar sigue siendo el mismo muchacho sencillo y de buena cepa que ahora, montado en su caballo, toca la trompeta para recibir a los presidentes.

 

Fuente: Paralelo32.com.ar