La hipoacusia, sordera o deficiencia auditiva, es un trastorno sensorial que ha determinado especial atención en los últimos años en la República Argentina. A tal punto que en 2011 fue reglamentada la Ley Nº 25.415 Programa Nacional de Detección Temprana y Atención de la enfermedad a la que adhiere la provincia de Entre Ríos. Se estipula que todo niño recién nacido cuente tempranamente con un estudio de su capacidad auditiva y se le brinde tratamiento si lo necesitara. Con la ley y su implementación, lo que antes demoraba dos años por su detección rápida ahora el tiempo para el diagnóstico bajó hasta dos meses. 


Así en el Área Fonoaudiología del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná se puso en funcionamiento en 2011 dicho programa por el cual los niños en el primer trimestre de vida y a partir de las 48 horas de nacidos tienen derecho a una otoemisión acústica, esto es el diagnóstico precoz de hipoacusia que abarca solo el oído interno. 
Según explicó la licenciada en Fonoaudiología María Julieta Del Porto, “en el Área de Fonoaudiología del Hospital San Roque el primer equipo con el que se cuenta es un otoemisor. Una vez diagnosticado se inicia un seguimiento y estudios audiológicos. Lo que sigue es un potencial evocados auditivos, y ese es el equipo que llegó esta semana y que supera el estudio del oído interno, ya que llega a analizar la tercera neurona de la vía auditiva”. 
Según la Organización Mundial de la Salud a 5 de cada 1000 niños se le detecta algún nivel de hipoacusia. En el Hospital San Roque durante 2013 de 2.155 bebés evaluados, 500 fueron posteriormente reevaluados. 
Del Porto comentó que “todos los niños nacidos en el Hospital San Roque tienen que tener una otoemisión hecha. Los nacimientos en estos últimos años han promediado 2700 partos al año, se suman los chicos por fuera del hospital a los cuales también se les hace el estudio. Mensualmente se hacen 400 otoemisiones en el hospital, son 20 por día”. 
“La hipoacusia -detalla- se produce por distintas causas: genéticas, de orden medicamentoso, por ejemplo antibióticos ya que está demostrado que son ototóxicos porque la mamá durante el embarazo en período de gestación los ingiere y ya se sabe que pueden dañar potencialmente. Las infecciones en el embarazo son las de más alto riesgo. También cuadros virales como la toxoplasmosis”. 
Ante la posibilidad genética de contraer la enfermedad “uno de los ítems -según aclara la facultativa- en la historia clínica es preguntar si hay antecedentes de hipoacusia. Eso genera que aunque el estudio de bien, se tenga que repetir porque puede ser un falso positivo. Lo mismo los bebés cuando han pasado por el servicio de Neonatología. El estudio se tiene que repetir porque generalmente han recibido respiración mecánica asistida, luminoterapia, o han tenido medicación que pueden generar sordera y dañar el oído interno”. 
Cabe acotar que se recomienda una audiometría a los 2 años y luego, en el ingreso escolar, se hace otro screaning llamado barrido tonal y es con auriculares. 
Acerca de la posibilidad de revertir la hipoacusia, Del Porto aseguró a El Diario: “No se puede, pero si reemplazar la función del oído interno con un implante coclear. Pero hay pasos previos. Primero se prueba con un equipamiento de audífono. Pero si un chico por ejemplo ha tenido una meningitis (causa de sordera), se dosifica el oído interno pero no funciona el aparato, ese paciente es candidato a un implante coclear. En Entre Ríos es el paso siguiente, lo que denominamos el cuarto nivel del programa. En otros casos, por otras causas y grado de severidad, con el audífono puede que alcance”.