Lo que hasta hace unos años era una rareza y hasta parte de una experiencia turística en Uruguay, se está convirtiendo en una realidad argentina: antes de que termine el año, los y las consumidoras van a poder encontrar en las farmacias de todo el país  Cannava CBD10, un aceite de cannabis nacional producido en Jujuy. Tras dos años de auditoría, la Anmat habilitó el funcionamiento de la planta farmacéutica industrial que desarrolla Cannava, la estatal jujeña. 

La aprobación fue celebrada por la comunidad consumidora de cannabis, porque significa un paso importante para dar certidumbre a la oferta de un producto cuya demanda es mayormente informal. Antes del 31 de diciembre, los consumidores van a poder encontrar en la farmacia el primer aceite de cannabis de grado farmacéutico de industria cien por ciento argentina a 3827 pesos el frasco de 10 mililitros, un precio acorde a la oferta actual de mercado pero con la tranquilidad y la garantía de estar consumiendo un producto cuyos procesos se encuentran auditados y regulados.

La irregularidad del mercado no permite que haya datos oficiales de consumo de cannabis en Argentina. Pero hay una certeza:  la principal forma de acceso al cannabis es el mercado ilegal. Según la Encuesta Nacional de Personas que usan Cannabis en el país, realizada en 2020 por el Centro de Estudios de la Cultura Cannábica (CECCa) en tándem con la Revista THC, casi la mitad de los consumidores acceden a esta sustancia comprándola y un cuarto cultivándola por sus propios medios, publicó Página12.

En el caso particular del aceite para uso medicinal, la oferta se divide entre los productos importados, que tienen un precio de entre 4000 y 5000 pesos el frasco de 10 mililitros; y los productos de «conocidos de conocidos» un poco más económicos -se pueden conseguir frascos a 2500 o 3000 pesos- pero exponiendose al riesgo de no saber qué se está consumiendo, no solo en términos de contenido sino por la salubridad en los procesos de producción.

El aceite aprobado por Anmat ya se comercializa desde diciembre en la provincia de Jujuy, y los médicos lo recetan mayormente para tratar dolores crónicos – un 47 por ciento de las recetas de las farmacias jujeñas tienen esa indicación- y epilepsia refractaria (30 por ciento). En menos medida los médicos lo recetaron para tratamientos de parkinson (2 por ciento), enfermedades inflamatorias intestinales como diarrea (2 por ciento), dermopatías crónicas como reacciones de la piel (2 por ciento ) y tratamientos oncológicos (1 por ciento).

La empresa estima que va a poder elaborar anualmente 80.000 kilos de flores secas premium para procesamiento farmacéutico y 1.200 kilos de ingredientes farmacéuticos activos (IFA), lo que equivale a entre 1,5 y 2 millones de unidades de frascos anuales. La Argencann (Cámara Argentina de Cannabis) realizó una estimación de unidades que podrían potencialmente consumirse en el país en base al universo de pacientes con patologías que demanden uso de Cannabis, en el que llegaron a un estimado de 1,5 M de dosis con distintas proyecciones de precios.

«En base a estos números, Cannava podrá abastecer al mercado y exportar», asegura en diálogo con PáginaI12 Andrés López, uno de los economistas que más investigó la potencialidad del mercado cannábico argentino. «No es tan fácil exportar porque el producto es difícil. Uruguay, que tiene años de experiencia, exporta muy poco y sobre todo flores, no productos industrializados. Es un negocio con una doble complejidad porque se trata de un medicamento que siempre cuenta con una auditoría especial, de un producto que está controlado a escala global como estupefaciente», sintetizó.

Desde Cannava manifestaron la voluntad de insertarse en mercados internacionales «teniendo en cuenta los estudios de demanda para abastecer a nivel nacional». A nivel interno, esperan estar en los estantes de farmacias de todas las provincias antes de que termine el año.

Pablo Fazio, el presidente de la Cámara Argentina del Cannabis Argencann, celebró la noticia, pero alertó: «Es un paso importante para formalizar la oferta, pero es importante que Anmat le abra el juego al resto de los proyectos autorizados por el Ministerio de Salud para insertarse como actores en la oferta, para diversificarla y hacerla mas rica», aseguró en diálogo con PáginaI12.

Legalízenla

El camino de la legalización del cannabis para uso no recreativo comenzó en 2017 en Argentina, cuando el Congreso aprobó una ley de cultivo de cannabis exclusivamente con fines medicinales. La norma fue reglamentada recién en noviembre de 2020, pero tenía muchas limitaciones. Por ese motivo se presentó una ley superior que fue aprobada el 26 de mayo de este año la Cámara de Diputados y apunta a desarrollar el uso medicinal e industrial de la planta.

La ley 27.699 estableció un marco regulatorio para la inversión pública y privada en toda la cadena del cannabis medicinal, de modo de complementar la legislación reglamentada en 2020 que no contemplaba proyectos a gran escala. Para el uso industrial de la planta, apunta a legalizar subproductos que se encuentran prohibidos.

La norma estableció un plazo de 180 días para que el actual Ministerio de Economía, a través de su Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo la reglamente y constituya la agencia regulatoria correspondiente (Ariccame), que aún no se reglamentó.