Tras imponerse en la puja interna sobre La Cámpora, el gobernador oficializa su liderazgo partidario este viernes en La Plata. Como parte de su estrategia nacional, lanza el think tank MDF para consolidar su armado político y reorganizar al peronismo.

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, asume este viernes como presidente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, en un paso clave e insoslayable para consolidar su candidatura presidencial de cara al 2027. La asunción formal de la conducción se llevará a cabo a las 14 horas en la sede partidaria de La Plata (calle 54 N° 618), durante la cumbre del Consejo Provincial.

La nueva cúpula partidaria surge luego de una dura negociación en la que el sector referenciado en el gobernador logró imponerse sobre La Cámpora. De esta manera, Kicillof reemplazará al presidente saliente del partido, Máximo Kirchner, quien a partir de ahora pasará a presidir el Congreso partidario.

Para contener las tensiones internas que siguen latentes dentro del espacio, se logró sellar una lista de unidad. La vicegobernadora Verónica Magario y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, ocuparán las vicepresidencias, mientras que la Secretaría General quedará a cargo de Mariano Cascallares, diputado provincial e intendente en uso de licencia de Almirante Brown.

Durante la convocatoria de este viernes, el orden del día estipula la distribución de cargos, la lectura de la resolución de la Junta Electoral Partidaria, la evaluación del proceso de afiliaciones y un profundo análisis de la situación política actual. En paralelo a la asunción, Kicillof prepara el terreno para 2027 con el lanzamiento del “Think Tank MDF”, una herramienta técnica y política diseñada para fortalecer su proyección nacional.

La llegada de Kicillof a la presidencia partidaria representa un intento directo por consolidar su liderazgo absoluto en el distrito electoral más grande del país. Esta conducción será fundamental para articular el armado territorial en un contexto donde el peronismo busca reorganizarse tras las últimas derrotas electorales y redefinir, de forma urgente, su estrategia de cara al futuro.