«Saludo de manera especial al equipo de fútbol de San Lorenzo, que acaba de salir campeón el domingo pasado y vino a traer la copa», dijo Francisco ante una plaza San Pedro repleta, como suele suceder todos los miércoles en su audiencia general.

Entre los fieles, esta vez se encontraba la delegación de San Lorenzo, encabezada por Tinelli, el presidente Matías Lammens y los jugadores Sebastián Torrico y Mauro Cetto.

El encuentro finalmente se dio en el marco de las habituales audiencias públicas de los miércoles: luego de saludar a un grupo de obispos, el Sumo Pontífice recibió con una enorme sonrisa a Tinelli y al resto de la delegación azulgrana y les dijo: «Mirá que son unos caraduras… ¡Gracias por venir!».

Tras el saludo de rigor, los representantes del club de Boedo le ofrendaron la copa y unacamiseta especial. El Papa no besó el trofeo pero sí lo levantó en señal de victoria, y observó detenidamente la casaca de San Lorenzo que le regalaron: en la espalda decíaFrancisco e iba acompañada por la frase «Campeón Torneo Inicial 2013».

Luego la audiencia pública, la comitiva deSan Lorenzo realizó una conferencia de prensa en la que tanto Tinelli como Lammens le agradecieron al Santo Padre por haberlos recibido y recordaron que el club fue creado por un sacerdote y que tiene valores que van más allá del fútbol.

 

Esta excursión al Vaticano comenzó luego de que «El Ciclón» diera la vuelta olímpica, cuando Tinelli se comprometió con el plantel en cumplir una vieja promesa y contrató un avión privado para viajar al Vaticano y llevarle la copa a Francisco, que constantemente ha dado muestras de su fanatismo por San Lorenzo.

En audiencias pasadas, el Pontífice mostró camisetas de su equipo y hasta se animó a cargar a hinchas de Boca luego de un clásico en el que se había impuesto «El Ciclón». Sin embargo, pese a su fanatismo, sus colaboradores dijeron que su Santidad no siguió el partido del domingo por televisión.