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Nada se resolverá hasta el 23 de este mes. Para ese día la nueva gestión cegetista convocó a sus 124 gremios adheridos a discutir sobre el rumbo político y económico, y decidir qué postura tomar ante la Casa Rosada. El 23 se facultará al triunvirato que lidera la CGT a determinar una “acción directa”, pero no se revelará el día del paro.
“La situación está por demás complicada y no vemos posibilidad de evolución de la economía en el corto ni en el mediano plazo”, planteó Héctor Daer, uno de los tres jefes de la central obrera. Y agregó: “El paro no es un fin en sí mismo. Aspiramos a que este gobierno comprenda que el ajuste permanente es insostenible”.
En la CGT desestiman una tregua a cambio de eximir el medio aguinaldo de los alcances del impuesto a las ganancias o de un aumento de emergencia a jubilados. Da la sensación de que los gremios pretenden esta vez una discusión más de fondo.
En el cuarto piso de Azopardo 802, se plantearon ayer situaciones urgentes, como la inflación, la caída del empleo y el impacto de las importaciones en algunas industrias. Pero también se hizo hincapié en inquietudes de largo plazo, como los intentos del Gobierno para avanzar en proyectos que los gremios consideran que atentan contra la legislación laboral y que plantean un escenario de “flexibilización”.
Un dirigente expuso su rechazo a la iniciativa oficial de empleo joven: “El plan es reducir los costos laborales. Se ahorra un 17 por ciento de cargas sociales”. También cuestionó la iniciativa para reformar las ART con el fin de reducir los litigios en la Justicia. En la CGT sospechan que el gobierno y los bancos pretende alzarse con los millonarios fondos que conforman el “pasivo contingente o stock” que atesoran las aseguradoras.
En la CGT unificada siguen latentes las internas sectoriales. El moyanismo es el que se mostró más decidido a avanzar cuanto antes en un paro. “Los otros sectores no podrán poner paños fríos y especular con negociaciones”, dijo un dirigente que responde al jefe camionero.
Menos decididos a acelerar el enfrentamiento con el Gobierno aparecen el mercantil Armando Cavalieri y el estatal de AySA José Luis Lingeri. Cavalieri debe cerrar en estos días el segundo tramo de su paritaria. Mientras que Lingeri está aún eufórico por el convenio que agilizó la devolución parcial de los fondos a las obras sociales sindicales. Cavalieri no rechazó el paro, pero planteó dosificar los esfuerzos. “Tenemos tres años más para hacerle muchos paros a Macri”, dijo el jefe de Comercio.
Hay gremios que están sensiblemente condicionados. Colectiveros, de la UTA, está atado a los subsidios estatales. Cerraron una paritaria cercana al 40 por ciento gracias a una suerte de pacto con el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Algo parecido ocurre con el jefe de Upcn, Andrés Rodríguez, que negocia para que se dupliquen los ingresos en planta permanente de la administración pública después de lo que fueron los casi 11.000 despidos durante el primer trimestre.
También hay preocupación en la Uocra, que debe cerrar en estos días el segundo tramo de su paritaria y todavía no hay señales de reactivación del sector.
A la eventual medida de fuerza se sumarían las dos vertientes de la CTA y los movimientos sociales. Con la CTA Autónoma, que encabeza Pablo Micheli, ya se conversó hasta de la posible fecha del paro: 12 o 13 de octubre. Surgió de un encuentro que mantuvo anteanoche Micheli con Schmid, el hombre de Moyano en el triunvirato. Sin embargo, la fecha es aún una incógnita: otros dirigentes mencionaron el 20. Se definirá después del congreso confederal del 23 de este mes, al que podrían asistir gremios que no participaron del congreso de reunificación.