goldaracena

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza) Goldaracena se refirió al informe que revela la presencia de glifosato en el Río Paraná y advirtió que “con el trabajo que hemos desarrollado a través de la Asamblea y del Foro, con todos los temas vinculados a la contaminación ambiental, era lógico pensar que esto iba a ocurrir”.

“Hace seis años cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) decía que era un producto ligeramente tóxico pero por otra parte había un montón de estudios que ya hablaban de la geno-toxicidad del glifosato, es decir la alteración del ADN que es un paso previo a la carcinogénesis; uno se preguntaba cómo puede ser que ante tantos estudios serios en todo el mundo se siga con el cuento de que es un agua bendita”, rememoró.

“Y ahora resulta que después unos ocho años la OMS lo caratula como un probable carcinógeno, lo cual quiere decir que todas las pruebas de experimentación en animales han dado positivas y que los estudios de geno-toxicidad (al enfrentar el glifosato a una célula) demostraron que produce daño en el genoma celular; mientras lo único que no estaría confirmado pero que no lo niegan son estudios epidemiológicos más importantes”, refirió.

No obstante, alertó que “los hay y muchísimos, con lo cual estamos a un paso de que dentro de dos o tres años nos digan que además de la toxicidad comprobada –que altera el metabolismo hormonal- es tóxico para todo lo que sea biota acuática”.

En ese contexto, sostuvo que “la historia con estos productos se repite: al principio todo es lindo, se muestran los beneficios y después de amplio uso estos organismos internacionales aclaran que son sustancias de alto poder tóxico”.

Sobre la peligrosidad del glifosato, detalló que “puede permanecer en tierra durante más de 360 días (más de un año), puede permanecer en el agua, se puede fijar a los minerales e ir a los sedimentos y si viene un pez que come del fondo del río como sucede con el sábado incorpora el glifosato”. Y además alertó que “los tóxicos de las pasteras, que produce órganoclorados y los elimina al río, se depositan en los sedimentos y se incorporan en la cadena trófica alimentaria”.

Ante este panorama, lamentó que “muy poca gente conoce los estudios que se presentaron en La Haya” y “cuando fuimos varias veces a la Secretaría de Medio Ambiente tuvimos que invitarlo al doctor (Juan Carlos) Colombo para que explicara los estudios que había presentado, y mucha gente de la Secretaría y no conocían el detalle ni a los profesionales que Colombo había presentado”.

Referente a ello, recordó que en los estudios Colombo “encontró toxinas y sustancias que producen alteraciones hormonales en los sábalos” y aclaró que “se estudió el sábalo porque es uno de los pescados más comunes en la zona y es fuente de alimentación para mucha gente, y además porque come los alimentos de los sedimentos del río. Pero el dorado y el surubí se comen al sábalo, y se produce lo que se llama biomagnificación: si el sábalo tiene algún órganoclorado u otro compuesto persistente seguramente la concentración en la cadena trófica irá aumentando”.

Asimismo, sostuvo que “en Argentina se están haciendo muchos estudios porque se ha puesto a punto la metodología para determinar glifosato en distintas matrices, que era una técnica muy compleja pero que ya se está haciendo en varios laboratorios”.

Al respecto reveló “datos preocupantes: en La Plata hay un Centro de Medioambiente muy serio donde trabaja la doctora Alicia Ronco y donde han hecho estudios que hasta en el agua de lluvia han encontrado glifosato, lo cual es sumamente preocupante”.
Y agregó que “en otro laboratorio muy importante se está empezando a investigar la presencia de glifosato en la orina de individuos expuestos y cercanos a las zonas de fumigación y se descubrió que el 70 por ciento de las orinas contenía glifosato o su metabolito”.

El profesional insistió en que “estos datos hay que darlos a conocer” y solicitó que “mientras el glifosato se siga usando es importante que haya gente responsable que controle su uso y que se cumplan las reglamentaciones vigentes porque ya nadie duda de los efectos tóxicos del glifosato y nadie niega la toxicidad de este producto”.

Destacó además la presencia de otros químicos que también son tóxicos ya que “hay gran cantidad de herbicidas que tienen elevada toxicidad pero hasta hace unos años el gran problema se centraba en los plaguicidas y especialmente en los órganoclorados”.

Recordó que “hace años decíamos que el endosulfan era mucho más tóxico que el glifosato y sin embargo se usó en las campañas de soja hasta hace dos años que fue cuando se prohibió, pero estaba prohibido en 70 países desde hace 10 años. Todos sabíamos que el endosulfan tenía estudios de toxicidad y el SENASA demoró en prohibirlo”.

Y advirtió que “así hay un montón de otros compuestos de alta toxicidad, que pueden ser mortales y todavía se usan y hasta están en algunos insecticidas domiciliarios, a los cuales no se les da la importancia que tienen”.

 

«Hay otros compuestos de alta toxicidad, que pueden ser mortales y hasta están en algunos insecticidas domiciliarios”, alertó Goldaracena.
El bioquímico de Gualeguaychú y miembro fundador de la Asamblea Ambiental y Ciudadana, Carlos Goldaracena, reiteró su preocupación ante el informe que trascendió el 20 de julio pasado, que alerta sobre la presencia de glifosato en el río Paraná, en base a una investigación desarrollada entre el 2011 y 2012, y señaló que teniendo en cuenta el trabajo de la Asamblea y el Foro «era lógico pensar que esto iba a ocurrir». “La historia con estos productos se repite: al principio todo es lindo y se muestran los beneficios pero después de un amplio uso los organismos internacionales admiten que son productos tóxicos”, criticó. Lamentó además que “muy poca gente conoce los estudios que se presentaron en La Haya” en oportunidad de la lucha contra la instalación de la pastera Botnia en Uruguay y cuestionó que “mucha gente de la Secretaría (de Medio Ambiente) y muchos profesionales desconocían lo que (Juan Carlos) Colombo había presentado, donde encontró toxinas y sustancias que producen alteraciones hormonales en los sábalos, que es uno de los pescados más comunes en la zona”. También reveló que “hay otros compuestos de alta toxicidad, que pueden ser mortales y todavía se usan y hasta están en algunos insecticidas domiciliarios”.