El gobernador entrerriano hizo un repaso de su gobierno hasta el momento, a poco más de 100 días de haber asumido en el Sillón de Urquiza. Habló del pago a los fondos buitre, de las posturas de diputados y senadores nacionales por Entre Ríos, de tomar deuda por 300 millones de dólares en la Provincia, de su vínculo con la Casa Rosada, del control del trabajador estatal, de educación y obras para la provincia, del déficit financiero entrerriano y cómo piensa enfrentarlo. Urribarri también se pronunció y le prometió acompañamiento legislativo, admitiendo que no es su «tutor».

De los senadores entrerrianos Sigrid Kunath y Pedro Guastavino, Bordet dijo que le aseguraron «seguir la estrategia de la provincia» en el tema holdouts, lo que equivale a aprobar el proyecto de ley del oficialismo; de los diputados que votaron en contra, en tanto, expresó secamente que «no comparte» sus posturas de cumplir con «la estrategia del bloque» del FpV en la Cámara nacional. Si bien no lo conforma el proyecto de ley, lo defiende, y espera que le permita destrabar el acceso a financiamiento externo, ya que, afirma, está «todo listo para salir con 300 millones de dólares» de deuda provincial.

El gobernador fue contundente al hablar de su relación con el gobierno nacional de Macri. «No puedo pelearme con el Presidente por cuestiones de politiquería. No se gobierna con consignas, sino con acuerdos políticos y responsabilidad», sentenció, en el marco del recelo que genera su «dialoguismo» en los sectores kirchneristas más duros.

En cuanto al delicado tema del déficit de las arcas provinciales, el mandatario apostará a tres vías principales para paliarlo: ir hacia una «ampliación de la base tributaria» para que paguen los que hoy no pagan impuestos; la devolución del 15% de coparticipación que retiene la Nación; y un acuerdo con el gobierno nacional de «armonización de la Caja de Jubilaciones». A su vez, corroboró aquello que dijo en su discurso ante la Asamblea Legislativa de controlar férreamente el sector asalariado del Estado: «analizo expediente por expediente y personalmente controlo todos los meses las planillas de suplencias de Salud, Educación y las demás áreas», ejemplificó.

De la entrevista de El Diario también participó el ex gobernador y presidente de la Cámara de Diputados Sergio Urribarri, quien respaldó a su sucesor y le ponderó «su actitud dialoguista y su tarea para lograr la mejora estructural de los ingresos del Estado provincial». A su vez, el diputado se reconoció como «un impulsor de su candidatura» y aclaró con énfasis que «de ninguna manera soy su tutor». Por último, ratificó que «vamos a apoyar sus propuestas cuando lleguen a la Legislatura».

A continuación, la entrevista completa:

Cuenta Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos desde el 11 de diciembre de 2015, que hace un mes que no vuelve a Concordia, ciudad de la que fue intendente durante ocho años. Viajó por ultima vez el 21 de febrero para su cumpleaños. Es que se mudaron a Paraná su esposa, sus dos hijas más chicas y aquí vive su padre desde hace años. Allá quedaron solamente los suegros y se complica dejar la capital provincial cada fin de semana.

-¿Tiene asegurado el voto de los senadores del FpV para el acuerdo con los fondos buitre?
-Argentina necesita salir del default. El fallo de Griesa no me gusta, es contrario a los intereses del país y sienta un precedente para futuras reestructuraciones soberanas de deuda de otros países. Pero mucho peor es no resolver esta situación. Le planteé a los senadores la necesidad de que Entre Ríos pueda tener acceso a los mercados internacionales.

Tenemos autorización de la Legislatura para el endeudamiento y todo listo para salir con 300 millones de dólares. Si nosotros como oposición no aprobamos este proyecto, no estamos garantizando la gobernabilidad ni de la Nación, ni de las provincias. Hablé con los dos entrerrianos del FpV y me dijeron que iban a seguir la estrategia de la provincia. También les manifesté que no es solamente la posición del Poder Ejecutivo, sino de los 74 intendentes de distintos partidos y de los presidentes de ambas cámaras y los jefes de bloque. Hay un fuerte consenso en este sentido, pero no soy exégeta de los senadores. Guastavino ya dijo públicamente que va a apoyar el proyecto.

-¿Con los diputados qué pasó?
-Me dijeron que iban a seguir la estrategia del bloque del Frente para la Victoria. Les dije que estaba en juego la gobernabilidad y los intereses de la provincia, pero decidieron seguir a su bancada, postura que no comparto.

-En medios nacionales se publicó que, por esos votos, la provincia podía recibir algún tipo de castigo por parte de la Nación. ¿Esto es así?
-No, son todas especulaciones, aunque claramente lo que pasó no contribuye a los intereses de la provincia. Las relaciones institucionales no se ven perjudicadas en lo más mínimo, pero si nosotros queremos colocar títulos de deuda, es importante que se acompañe la estrategia.

-¿Qué le dice a quienes lo cuestionan por su vínculo con el gobierno nacional?
-Yo tengo la obligación de gestionar y buscar acuerdos. No puedo pelearme con el Presidente por cuestiones de politiquería. Aunque me digan que soy un infame traidor a la patria, sería una enorme irresponsabilidad de mi parte. No se gobierna con consignas, sino con acuerdos políticos y responsabilidad.

Todos los meses hay que pagar los sueldos, hay que resolver los problemas de la administración y de los entrerrianos en cada lugar de la provincia, hacer las obras que se necesitan, contener a la población desde el punto de vista socio-sanitarioPara eso me eligieron a mí, y también lo eligieron al Presidente y a los intendentes. No podemos estar preguntando de qué partido político es uno u otro.

Yo fui intendente ocho años y nunca fui discriminado. Eso marcó una característica distintiva en Entre Ríos y fue un gran mérito de Sergio Urribarri. Entonces, ¿cómo yo haría una cosa contraria a lo que a mí me tocó vivir? ¿Cómo voy a castigar a un intendente porque es de otro signo político? ¿O cómo no me voy a sentar a gestionar políticas para mi provincia con el Presidente porque es de otro partido? Hay que entender que es un momento político diferente, en el que ya no están alineados los gobiernos nacional, provincial y la mayoría de los municipios.

Esto obliga a la construcción de consensos y abre las puertas para generar un espacio amplio de debate institucional, que fue un poco lo que hice en estos 100 días, en los que se fortaleció la institucionalidad en Entre Ríos, con todos los bloques legislativos y con el gobierno nacional, siendo una oposición no confrontativa, sino responsable y seria, que logra acuerdos. Los tiempos obligan a un nuevo paradigma. Hoy podemos sentarnos los 24 gobernadores, discutir y acordar sobre temas comunes. Es muy saludable y positivo. Dentro de cuatro años se verá y la gente evaluará si hicimos bien o mal las cosas.

-Hay ejes de su plataforma de gobierno que aparecen algo desdibujados. ¿Sé pudo avanzar, por ejemplo, con algo en relación a las viviendas de madera?
-Lo de las viviendas de madera es algo que yo tengo internalizado y hay que hacerlo. Hemos avanzando en la gestión de algunos créditos del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para empresas que las fabrican. Pero es cierto que la mayor parte de este tiempo el trabajo en políticas de vivienda se destinó a poder dar continuidad a las obras que se habían parado, lo que fue para nosotros una gran preocupación. Ahora le llevaremos a las nuevas autoridades el proyecto de las viviendas de madera y vamos a trabajar en ese sentido.

– Y con el aumento del número de escuelas de doble jornada, ¿Se pudo avanzar?
-Tengo claro el objetivo y sigo sosteniendo que hay que alcanzarlo, pero en estos tres meses tuvimos que atender rápidamente la situación edilicia de los edificios escolares para el comienzo de clases porque había y sigue habiendo muchísimos problemas. Además, nos dedicamos a la negociación salarial. Haber llegado a un acuerdo nos permite pensar cómo avanzamos hacia la calidad educativa.

-Respecto al control de personal, ¿se tomaron medidas concretas?
-Hubo varias disposiciones internas en ese sentido. Primero, se terminaron todas las adscripciones. Esto se está cumpliendo, aunque todavía estamos detectando gente que está en otro lado. El problema es que si un empleado se va a otra área, hay que poner un suplente y el gasto es doble. También venimos trabajando con la ART del Instituto del Seguro para poder hacer controles médicos con las mismas herramientas del Estado sobre el sistema de licencias. Esto apunta a eliminar injusticias que se producen con casos que no son reales, que es algo que se había hecho uso y costumbre. No significa perseguir a nadie, sino controlar.

Por otro lado, instruí a la Fiscalía de Estado para que, después de un sumario, si el dictamen muestra elementos, se proceda a la cesantía. No da lo mismo alguien que cumple y alguien que no. Y si alguien no cumple, va a ser cesanteado. Son instrucciones precisas que he dado en ese sentido y también pedí el congelamiento de todas las contrataciones en los distintos ministerios. Emití una directiva que dice que si no hay autorización previa del gobernador para un contrato, éste no se realiza. Aunque me lleve más trabajo y me tenga que quedar más horas, analizo expediente por expediente. Además, personalmente controlo todos los meses las planillas de suplencias de Salud, Educación y las demás áreas. Lo hacía cuando era intendente y lo sigo haciendo ahora.

-¿Está conforme con el gabinete que armo? ¿Algún funcionario lo desilusionó?
-Estoy muy conforme con el gabinete. Hago reuniones todas las semanas, repasamos los temas. Hay que hacer control de gestión e ir ajustando las cosas que por ahí se desacoplan y tener esa frecuencia de encuentros que posibilita generar confiabilidad entre todos los miembros del gabinete y poder compartir los objetivos.

-¿Qué planes tiene para controlar el déficit?
-Hay varias formas de ir hacia el equilibrio fiscal. Primero, con una política de ingresos que no signifique mayor presión fiscal, sino una ampliación de la base tributaria. Para ampliar esa base tributaria hay que salir a cobrarle al que no está pagando. Hicimos una moratoria que está vigente para darle la posibilidad a todos de regularizar. Terminada la moratoria y entrecruzando los datos con AFIP, vamos a ir a buscar uno por uno a quienes no están pagando los tributos. Si no, se da una situación de injusticia para quien paga en tiempo y forma.

Por otro lado, vamos hacia una política de ingresos que nos permita recuperar el 15% de la coparticipación. Estamos en vías de acuerdo con el gobierno nacional y hay una propuesta concreta. Esto para nosotros es importante porque significa la restitución de ingresos genuinos a la provincia. Y estamos planteando al gobierno nacional un convenio -que existió hasta 2011- de armonización de la Caja de Jubilaciones, que no alcanza al 100 %, sino al equivalente del sistema nacional. La parte que queda afuera, que es un 30 % o 35 % aproximadamente, es la diferencia que tenemos por el 82% móvil y la edad jubilatoria más baja.

-¿Piensa modificar alguna de esas variables?
-No. No vamos a conculcar derechos, pero sí vamos a tomar medidas que mejoren el sistema de aportes previsionales. Por ejemplo, en muchos municipios se contrata a personas por debajo del mínimo y se le paga el resto en negro, pero los aportes se hacen sobre ese monto por debajo del mínimo y la parte en negro no tiene aportes ni contribuciones. Hay que corregir esto. Al trabajador le va a venir bien, porque es su beneficio jubilatorio. No se va a achicar el déficit de un día para el otro, pero sí se irá mejorando y ordenando el sistema.

-¿Y en cuanto al gasto público?
-Apuntamos a la contención y a ver dónde y cómo se genera. Que cada área rinda cuentas de lo que fue ejecutando y que haya un control. Dispuse la unificación de todas las cuentas públicas, que no significa quedarse con la plata de nadie, sino que vaya todo a una misma cuenta, lo que nos permite tener el control de qué es lo que se licita en cada área y ente descentralizado. Son dineros púbicos y tengo la responsabilidad de que sean bien invertidos.

Urribarri
-¿Cómo ve esta primera etapa del gobierno de Bordet?
-Un gobierno son 1.000 días de gestión. Gustavo lleva menos del 1% de ese tiempo. Es una etapa en la que uno busca hacer pie, armar sus equipos, identificar y avocarse a las urgencias sin perder de vista el contexto general y relacionarse con los distintos factores que constituyen la gobernabilidad que se requiere en una situación que no es fácil. Lo bueno es que lo está haciendo con total libertad, autonomía y apoyo de su partido y sus dirigentes. También veo que se ha movido con inteligencia ante el cambio del panorama político e institucional del país.

-¿Qué medida o acción destaca?
-Por lejos, lo mejor de Bordet es su actitud dialoguista y su tarea para lograr la mejora estructural de los ingresos del Estado provincial en este nuevo marco político, donde somos oposición nacional y donde hay una dinámica muy distinta. Bordet tiene toda la libertad de tomar las medidas que juzgue necesarias, aún aquellas que puedan aparecer como contradictorias o correctivas de algunas medidas o decisiones tomadas durante mi mandato.

Yo fui un impulsor de su candidatura, pero de ninguna manera soy su tutor. Él tiene toda la autoridad y también toda la responsabilidad sobre la administración. Vamos a apoyar sus propuestas cuando lleguen a la Legislatura. El formato de la política cambió dramáticamente en la Argentina y Bordet y todo el oficialismo está obligado a la nueva dinámica, más allá de los juicios de valor que cada uno puede hacer.

-¿Qué medida o acción no le gustó?
-Soy respetuoso en esos asuntos porque un gobernador muchas veces toma decisiones en un marco de restricciones que muchos ignoran y que no siempre pueden hacerse públicas.

Obras
Bordet anticipó a que se autorizó el financiamiento para la repavimentación de la ruta 11. Se trata de un crédito de 300 millones de pesos del Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional, que venía gestionando el gobierno anterior.

“Se hará una primera etapa que implica el acceso sur a Paraná, desde avenida Ramírez hasta Aldea Salto y automáticamente se empezará a generar la petición para llegar hasta Diamante”, indicó el mandatario. Entre Paraná y Oro Verde habrá una doble vía y entre Oro Verde y Diamante se hará la repavimentación y mejora de la calzada existente.

A su vez, informó que resta firmar el contrato de mutuo, lo que se hará antes de fin de mes, y luego se llamará a licitación. “A fines de abril o mayo podríamos estar adjudicando los trabajos, que comenzarían a mitad de año”, precisó el mandatario.

Está en desarrollo, además, un programa tendiente a reanudar los trabajos en obras viales y de viviendas que se frenaron por el cambio de administración. Entre ellas se encuentra la transformación en autovía de la ruta 18. “Voy a pedir que se haga la obra completa, ya que forma parte del corredor bioceánico. Cuando vinieron a la reunión de la Región Centro los gobernadores de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y de Córdoba, Juan Schiaretti, también plantearon la necesidad de la continuidad de la ruta 18. Es una obra a la que consideramos clave”, indicó el gobernador en relación a versiones que indicaban que no se haría autovía en el tramo entre Viale y Villaguay.

También informó Bordet que se elaboró un paquete de obras hidráulicas y de saneamiento para distintas localidades entrerrianas, que suman 600 millones de pesos que se espera obtener a través de un crédito que se solicitará al Fondo Fiduciario Federal. Incluye, entre otras, las plantas de agua de La Paz, Diamante y Concepción del Uruguay, el sistema cloacal de Federal, la tercera parte del saneamiento del arroyo Manzores en Concordia, el acueducto para proveer agua dulce desde la planta de Paraná a San Benito, Oro Verde y Colonia Avellaneda, una obra de saneamiento en Paraná y el camino de Gualeguay a Puerto Ruiz.

Hay avances también en la gestión ante la Nación de las obras hidráulicas destinadas a las ciudades que sufrieron las consecuencias de las inundaciones. En todos los casos, la provincia financiará el 34% de las inversiones. Ya se firmó el convenio para la defensa sur de Concordia y se hará lo propio con la de Concepción del Uruguay, Colón y Villa Paranacito.

Respecto al Acceso Norte de Paraná, dijo Bordet que está en evaluación su continuidad por parte del gobierno nacional, al igual que otros trabajos convenidos entre la provincia y la Nación o entre municipios y la Nación. “Funcionarios nacionales me manifestaron que el Acceso Norte esta aceptado, al igual que la ruta 6, pero es extraoficial”, señaló el gobernador.

“Creemos que a mitad de año vamos a tener en marcha varias obras nuevas en la provincia”, concluyó.