avion presiSE TRATA DE DOS COLOMBIANOS PROCESADOS POR TRAFICAR 64.000 PASTILLAS DE ÉXTASIS

Para completar el combo, hoy llega a la Argentina uno de los hermanos Juliá, detenidos en España por traficar una tonelada de cocaína en 2011. Se trata del hijo del exbrigadier jefe de la Fuerza Aérea durante el menemismo.

Combo narco. Dos colombianos que traficaban éxtasis, viajaron en el mismo vuelo de Mauricio Macri. La Justicia española deportó hoy a uno de los Juliá, piloto del Narco-jet.
Combo narco. Dos colombianos que traficaban éxtasis, viajaron en el mismo vuelo de Mauricio Macri. La Justicia española deportó hoy a uno de los Juliá, piloto del Narco-jet.

Una de las semanas más calientes para el Gobierno nacional, culmina con dos noticias de carácter policial que, si bien no deberían complicarlo, amplificaron el fastidio de los operadores político/judiciales de Cambiemos. La primera: dos ciudadanos colombianos que viajaron desde Madrid a Buenos Aires en el mismo vuelo en el que regresaron Mauricio Macri y su comitiva de la gira por España, fueron procesados ayer por intentar el traslado hacia Chile de 21,3 kilogramos de éxtasis ocultos en el doble fondo de su equipaje. La otra: en la madrugada de este viernes está previsto el arribo a la Argentina de Eduardo Juliá, uno de los hijos del brigadier que encabezó la Fuerza Aérea durante el menemismo, quien se encontraba detenido en Barcelona desde enero de 2011 por pilotear un avión con el que pretendió ingresar 944 kilos de cocaína a territorio español. El condenado, junto a su hermano Gustavo, por la Justicia catalana a 13 años de prisión llega a la Argentina producto de un acuerdo con las autoridades españolas por el cual se le otorgó el beneficio de la expulsión a causa de su buena conducta. Eso no significa que quede en libertad ya que arriba custodiado por Interpol en carácter de detenido de máxima seguridad y será entregado a la Policía Federal Argentina, quien lo pondrá a disposición de un juzgado de ejecución federal.

«Justo esta semana tenían que mandarlo a este muchacho, con los quilombos que tuvimos», se lamentaba en voz alta uno de los hombres que transita los pasillos de Comodoro Py averiguando el estado de las causas que complican a los funcionarios macristas.

Colombianos

Consuelo Martínez Muñoz y Robinson Ocampo llegaron a Buenos Aires sentados en el mismo avión de Aerolíneas Argentinas en el que viajaban Macri, de regreso de su última visita oficial a España, junto con su esposa, Juliana Awada, y su hija Antonia.

Muñoz y Ocampo fueron procesados con prisión preventiva por el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, quien les adjudicó la responsabilidad de traficar 64.000 pastillas de «whatsapp» y «Darth Vader» por un valor de $12,8 millones, que los colombianos pretendían trasladar a Santiago de Chile. Desembarcaron en Ezeiza y pasaron los controles, por eso la detención no se produjo en Ezeiza, al momento del arribo del vuelo con la comitiva presidencial, sino siete horas después en el Aeroparque metropolitano al que se dirigieron en un micro, cuando los escaners de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron la carga en el doble fondo de una de las maletas que trasladaban los traficantes.

Si bien es cierto que quedó descartada cualquier hipótesis que vincule la droga secuestrada con algún funcionario argentino, también quedó en evidencia que en España no se revisó adecuadamente el equipaje que se subió al vuelo en el que viajó el jefe del Estado. Sin embargo, fuentes judiciales en diálogo con Ámbito Financiero no descartaron que las pastillas no hubieran volado desde España a Buenos Aires en el mismo avión que Macri.

«Estamos reconstruyendo los pasos que dieron los colombianos en Buenos Aires ya que pudieron haber llegado limpios y haber cargado las sintéticas acá en Argentina», aventuró una fuente policial. En el fallo que procesó a los dos sospechosos, Aguinsky solicitó a España que le remitan las filmaciones de las cámaras de seguridad del aeropuerto de Barajas, para reconstruir la secuencia desde su inicio y pesquisar a otros posibles eslabones de la organización.

«Al Presidente no le cayó nada bien la noticia», dijo un funcionario del entorno macrista. Y agregó: «La comitiva iba a regresar por Iberia y a último momento a alguien se le ocurrió cambiar el pasaje».

Uno de los Juliá, de regreso

Para esta madrugada estaba previsto el arribo a Ezeiza de Eduardo Juliá, detenido en el aeropuerto catalán de El Prat junto a su hermano Gustavo en enero de 2011, cuando intentaban ingresar casi una tonelada de cocaína oculta dentro del fuselaje de un jet privado y condenados en 2013 a 13 años de prisión. El hijo del exbrigadier retorna a la Argentina custodiado por Interpol, gracias a un acuerdo con la Justicia española por el cual es expulsado de ese país, pero no debería recuperar su libertad, a menos antes de que un juzgado de ejecución federal evalúe su situación. Por eso, al llegar será recibido por un operativo especial de la PFA, que lo trasladará a los tribunales de Comodoro Py, desde donde se lo destinará a alguna unidad del servicio penitenciario federal. «Los Juliá estuvieron vinculados con el poder, no sólo con la Fuerza Aérea -que su padre condujo en los noventa-, sino también con la política y el sindicalismo, por lo tanto su presencia genera inquietud», aseguró una fuente con acceso al expediente.

Mauro Federico

Para Ambito.com