Pocas empresas automotrices lograron escapar en la primera parte del año a la crisis que afecta al sector.

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La caída en la demanda interna y la reducción de las exportaciones llevaron a la mayoría a aplicar esquemas de suspensiones para sus empleados y paradas en la producción. En los últimos días anunciaron suspensiones en sus plantas Peugeot y Renault. Estas empresas se sumaron así a los esquemas de licencias que ya venían implementando otras como Honda, Fiat y General Motors. En el sector aseguran que, salvo el caso de Toyota, la mayoría de las compañías planea tomar decisiones similares en el corto plazo. En el primer mes del año, la producción nacional fue de 14.803 vehículos, un 27,7 por ciento menos que el mes anterior y un 32,3 por ciento por debajo que el mismo mes del año pasado.
“Calculamos 3.500 despidos y 3.000 suspensiones en el sector. Hubo cierres, como el de Metalpar, que dejó sin trabajo a 600 personas. Era una carrocería con mucha integración nacional que dejó afuera a otras 1.500 personas que no son de Smata, pero están en rubros como plástico o vidrios. Otros fueron retiros voluntarios o achicamientos”, explicó a Infobae Ricardo Pignanelli, titular del gremio Smata.

“Con el recorte de salarios, el trabajador pierde todas las cargas. Me doy cuenta de cómo viene el proceso porque en nuestra obra social hay una demanda ascendente de psicología y psiquiatría, porque no trabajar afecta mucho”, agregó el dirigente gremial. Según detalló, hoy el gremio cuenta con 85.000 afiliados.

La francesa Renault suspendió desde este miércoles a unos 1.500 operarios y paralizó su planta de producción en Córdoba. La medida se extenderá hasta el viernes, pero podría repetirse en las próximas semanas.

La semana pasada fue PSA –Peugeot y Citroën– que suspendió unos 1.000 trabajadores, sobre un total de 1.500, de su fábrica de la localidad de El Palomar (donde se fabrican las utilitarias Partner y Berlingo y los sedanes C4 Lounge, 308 y 408). Cobrarán el 75 por ciento de su sueldo de marzo.

Desde la empresa explicaron que la decisión se debe a una fuerte desaceleración en las ventas de los concesionarios, que continúan con un alto nivel de stock y no pueden seguir comprando unidades. En principio, el freno a la producción es por el mes de marzo, aunque podría extenderse a abril si la demanda no se recupera.

En el caso de la japonesa Honda la suspensión comenzó el 25 de febrero para la producción de motos y autos —la camioneta HR-V— en su planta de Campana. Volverá a ponerse en marcha a partir del 18 de marzo para motos y 25 de marzo para autos. En ese tiempo unos 700 operarios cobrarán un 70 por ciento del total de su salario.

En Fiat, del grupo FCA, optaron por suspensiones sin un esquema fijo, en general durante los días lunes y viernes. Mientras que General Motors realizó un acuerdo con el sindicato para operar con «suspensiones rotativas» para unos 1.400 empleados en su planta de Alvear, Rosario, hasta el 30 de abril. Están trabajando con un solo turno y en mayo contemplan volver a su actividad normal.

“Ojalá no suceda, pero creo que la situación se va a profundizar más porque la industria funciona cada vez menos. Tendríamos que estar haciendo 800.000 unidades y estamos haciendo 400.000, pero hay un stock de 250.000 unidades que están en las concesionarias y en los depósitos”, indicó Pignanelli. El dirigente asegura que también se podrían originar suspensiones en Ford, que dejará de fabricar el modelo Focus en el país.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en diciembre del año pasado, la capacidad instalada de la industria alcanzó su nivel más bajo desde 2002. En el caso de la industria automotriz trabajó al 25,6 por ciento de su capacidad.

En enero la producción nacional fue de 14.803 vehículos, un 27,7 por ciento menos que el mes anterior y un 32,3 por ciento por debajo que el mismo mes del año pasado, de acuerdo con el informe mensual de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

El sector exportó 7.403 vehículos, un 67,7 por ciento menos que el mes anterior y registró una caída de 28,9 por ciento si se lo compara con el volumen de enero de 2018. En ventas mayoristas, el sector comercializó a la red de concesionarios 30.038 unidades, lo que mostró una contracción del 38 por ciento respecto de diciembre de 2018 y del 53,4 por ciento en comparación con enero del año pasado.