El runrún de un posible espionaje a nivel mundial por parte de Facebook vuelve a sonar.

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Hace ya tiempo que se viene hablando de las malas prácticas que la empresa de Mark Zuckerberg estaría llevando a cabo en lo referente a la publicad en su plataforma, la principal vía de ingresos de la misma. Aunque las razones y motivos de acusación son diversos, los últimos años están marcados por una actividad en particular: las escuchas no autorizadas a través del micrófono del teléfono móvil.

La fundamentación de las acusaciones hacen referencia a que desde la propia Facebook contarían con una opción mediante la cual poder tener al micrófono del smartphone en escucha permanente, detectado palabras clave que una persona dice a lo largo del día para, después, procesarlas y transformarlas en anuncios. De esta manera no haría falta que el usuario haga determinadas búsquedas en internetpara encontrarse anuncios en los servicios de la compañía relacionados con sus intereses.

 La tracción que esta teoría ha adquirido a lo largo del tiempo ha llevado a que, de tanto en cuando, vuelvan a aparecer rumores acerca de ella. Sin embargo, y pesar de que las teorías conspiranoicas siempre resultan llamativas, la realidad es que nadie ha podido probar de manera fehaciente que la compañía esté llevando a cabo tales acciones.

Mucho dinero en juego

El vicepresidente de Anuncios en Facebook aclaraba en Twitter que no usan ni han usado nunca el micrófono del teléfono con fines publicitarios, pero es fácil encontrar unas cuantas decenas de motivos por los cuales podría estar mintiendo. La posibilidad de que Facebook, la gran red social, esté indagando en la vida privada de los demás más de lo que a uno le gustaría siempre va a estar ahí y es un hecho que no va a cambiar por muchas explicaciones que un directivo de la compañía ofrezca.

Algunos se aventuran a explicar que el hecho de que algunos usuarios puedan ver anuncios relacionado con asuntos que han tratado en voz alta se debe al fenómeno de Baader-Meinhof. El fenómeno hace referencia, en este caso concreto, a la aparición repetida de una información que se está esperando que aparezca y que en otras circunstancias jamás nos habría llamado la atención, pero ahora lo hace porque se es más sensible hacia cierto tipo de contenido. Un profesor de matemáticas del Imperial College de Londres simplifica esto, afirmado que «Si te centras en algo que tiene pocas posibilidades de ocurrir y le das las oportunidades suficientes para que ocurra, inevitablemente terminará pasando».

 El papel cada vez más importante que los anuncios juegan para la compañía como vía de ingresos hacen, de manera inevitable, que estos estén siempre en el ojo del huracán. El quid de la cuestión está en poder probar o no la existencia de un mal uso por parte de Facebook en el asunto. De momento, lo más reciente en esta materia ha sido la denuncia y multa de 1,2 millones de euros a la compañía por parte de la Agencia Española de Protección de Datos, acusando a la gigante tecnológica de propasarse en la manera de adquisición de datos con fin