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Un día después de haber recuperado la libertad, el médico que mató de cuatro balazos a un ladrón que le quiso robar el auto en la puerta de su casa, en Loma Hermosa, rompió el silencio. Dijo que está «muy triste» por lo que pasó. Y aseguró que él y su familia temen ser blancos de una venganza. «Tengo muchísimo miedo de que maten a mis hijos», admitió.

Sin entrar en detalles del momento en el que le disparó al delincuente la noche del viernes 27, Lino Villar Cataldo (61) contó cómo fue la agresión que sufrió y que le afectó el ojo izquierdo: «El primer golpe que recibí fue estando sentado en mi auto. Fue en la frente, con el caño del arma». Y agregó que «el hematoma va a seguir seguramente porque soy un paciente anticoagulado. Tengo tres stent y para que no se tapen tengo que estar medicado de por vida».
En otro tramo de la entrevista con Alejandro Fantino, se sumó Eduardo Feinmann y le preguntó a Cataldo si el arma realmente estaba en el cantero de la casa, a lo que el médico respondió enfáticamente: «Le juro que el arma estaba en el cantero». La pregunta es la misma que se hizo la Justicia a la hora de determinar si el médico se tomó el tiempo necesario para ingresar a su casa por el arma o si en un corto lapso de tiempo accionó para salvar su vida.
A raíz de las amenazas que trascendieron por parte de la familia del delincuente asesinado, que juraron hacer justicia por la memoria del ladrón, el médico reconoció anoche que está «escondido» por su seguridad y aseguró que si pudiera «me voy del país o a vivir al interior con mi familia».

«Tengo miedo. Tengo ganas de irme muy lejos de todo esto. No sé qué va a ser de mi vida de acá en adelante, porque en ese lugar donde tengo el consultorio vivía mi hijo. Tuvimos que abandonar totalmente ese lugar, por las amenazas», expresó apenado Cataldo . «Tengo miedo de que me maten. Y mucho más miedo de que maten a mis hijos», dijo preocupado.

En esa línea, Cataldo reveló que «me transmitieron mis abogados que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró que pondrá todo lo necesario para protegernos, a mi y a mis hijos». Sin embargo, el médico expresó que le preocupan las declaraciones que escuchó en televisión de una persona que -con el rostro cubierto- dijo conocer a la familia del delincuente y aseguró que cree que la amenaza de hacer justicia se va a concretar.
«Si a esa madre le tengo que pedir perdón, le pido perdón. Yo nunca tuve la intención de sacarle a su hijo», expresó notablemente conmovido el medico mirando a cámara. «Fue una defensa», dijo.

El viernes 27, cerca de las nueve de la noche, Villar, de nacionalidad paraguaya, fue asaltado en la puerta de su consultorio ubicado en su casa de Loma Hermosa, partido de San Martín. Un ladrón, luego identificado como Ricardo Krable, de 24 años, le robó las llaves de su auto para huir con él.

Segundos después de amenazarlo, Krable se subió al Toyota Corolla que conducía el doctor y quiso escapar. Pero el delincuente no supo manejar la caja automática del vehículo y no lo pudo arrancar. Antes de que pudiera huir, Villar lo mató de cuatro balazos.

Lino estaba armado con una 9 milímetros. Cansado de la inseguridad, y después de sufrir varios robos, había gestionado la tenencia y portación de arma. “Entregó el auto y lo atropellaron a poca velocidad. Pero no bien se paró, disparó cuatro veces y mató a uno de los ladrones, al que conducía el auto”, contó un testigo del intento de robo. Los otros dos escaparon a pie.

Por la inseguridad, Villar Cataldo había dejado de vivir en esa propiedad de El Ombú 6865. Había sufrido al menos dos asaltos, que lo habían motivado a mudarse y a comprarse un arma para defensa propia. Solo regresaba los lunes, miércoles y viernes para atender a sus pacientes.

A Cataldo, acusado de homicidio agravado por el uso de arma, el juez le concedió una “excarcelación extraordinaria” por motivos de salud. Pero, por ahora, le mantiene la imputación por “homicidio”. Además, le fijaron una fianza de 1.000.000 de pesos.

Fuente: Clarín